Una persona vertiendo aceite en el motor

Una persona vertiendo aceite en el motorMichael Bodmann

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El truco fácil y rápido para saber si hay que cambiar el aceite del coche

Este elemento lubrica las partes móviles internas del monoplaza, reduce el desgaste por fricción y ayuda a mantener una temperatura adecuada

Es imprescindible llevar el vehículo al día en términos de mantenimiento para poder disfrutar, sobre todo, de desplazamientos seguros. Son muchos los aspectos que se tienen que mirar, y uno de las más destacados se trata del aceite. Este elemento lubrica las partes móviles internas del monoplaza, reduce el desgaste por fricción y ayuda a mantener una temperatura adecuada.

Por ello, no cambiarlo puede producir daños graves en el motor, como podrían ser el desgaste prematuro, sobrecalentamiento, obstrucción del filtro de aceite o pérdida de eficiencia. En este sentido, los expertos se han pronunciado sobre cuándo es mejor realizar el cambio.

La gran mayoría de fabricantes aconsejan que el aceite se cambie entre los 15.000 y 30.000 kilómetros recorridos, o bien cada uno o dos años, lo que primero suceda. También es conveniente tener en cuenta otros factores que pueden influir como el modelo del vehículo, el tipo de aceite que se está empleando o los años que ya tiene el motor.

Los trucos para saber si hay que cambiar el aceite

Existen varios trucos para comprobar el nivel del aceite y saber si hay que cambiarlo. En primer lugar, para revisar la cantidad de líquido restante en el vehículo, hay una manera muy sencilla que es recomendable efectuar cada cierto tiempo.

Esta se basa en limpiar la varilla de aceite y volver a introducirla para saber en qué nivel se sitúa en ese momento la cantidad de líquido que hay en el motor. La propia varilla posee unas letras que sirven como medidores. En este sentido, si está en la posición C, añade un litro; si está entre C y B, medio litro; y si está entre B y A, el nivel es correcto.

Por otro lado, cabe destacar el truco de la 'prueba con gota'. Para efectuarlo, es necesario colocar una pequeña cantidad de aceite mediante la varilla sobre un papel absorbente, como podría ser una servilleta. Una vez efectuado esto, el siguiente paso se trata de observar como se distribuye el líquido sobre el papel.

Si el aceite se dispersa de manera uniforme y la mancha final conserva un color homogéneo, significará aún está en buenas condiciones y funciona como es debido. En cambio, si el centro de la mancha se trata de una masa oscura, mientras que los bordes se quedan con un tono claro, entonces es que ha llegado el momento de cambiar el aceite.

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