Imagen de un vehículo similar al de la DGT
Seguridad vial
El deplorable estado de un coche de la DGT con el que no dejarían circular a un particular: «Tiene las ruedas como un F1»
La falta de mantenimiento provoca que vehículos que no están aptos para su uso sirvan todavía para patrullar las carreteras
Los propios guardias civiles de tráfico han denunciado decenas de ocasiones el lamentable estado de los vehículos en los que les obligan a patrullar mientras los coches nuevos terminan en manos de sus mandos.
La existencia de coches patrulla con cientos de miles de kilómetros y el mantenimiento justo supone un verdadero peligro para los agentes, que ven como lejos de mejorar, la llegada de coches híbridos y eléctricos ha supuesto un problema añadido, pues en muchos casos no tienen ni dónde enchufarlos.
Los eléctricos, un problema
En este caso la denuncia llega desde un usuario de redes sociales, que ha fotografiado uno de los coches radares de la DGT y muestra cuál es el lamentable estado de los neumáticos del vehículo.
Es difícil creer como están los neumáticos
Las gomas delanteras del vehículo se parecen a los slicks de un Fórmula Uno casi sin dibujo, lo que supone un peligro muy importante para la integridad de los agentes.
Peligro inminente
Conviene tener en cuenta que el Reglamento General de Circulación obliga a que los neumáticos de un vehículo tengan un dibujo mínimo de 1,6 milímetros, aunque los fabricantes recomiendan cambiarlos cuando tienen 3 milímetros de profundidad.
Solo hay que ver la imagen para darse cuenta de que la DGT no aplica en sus vehículos las mismas normas que sí aplica en los vehículos de los conductores particulares, pues a un conductor normal le sancionaría con 200 euros de multa por neumático, 800 euros en total, a lo que habría que añadir una posible inmovilización del vehículo si tenemos en cuenta el estado de los neumáticos.
Convendría saber si ese vehículo está al corriente de la ITV, pues es materialmente imposible que pueda pasar la inspección con los neumáticos en ese estado de conservación tan lamentable, que además supone un peligro tanto para los agentes como para el resto de usuarios de las carreteras que se cruzan en su camino.