Los controles son habituales en cualquier carretera y a cualquier hora

Los controles son habituales en cualquier carretera y a cualquier hora

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Un guardia civil revela los dos detalles en los que se fija para parar a un conductor en un control

A la entrada de los controles los agentes se ven obligados a hacer un cribado para elegir a los conductores que quieren parar

Cada año las carreteras son testigos de millones de controles sobre el asfalto. Los más habituales son los controles de alcoholemia, pues en España se hacen más de cinco millones anuales, aunque también hay controles de documentación, de drogas, rutinarios, mecánicos, de ITV, identificativos

Los controles de la Guardia Civil y, todos en general, se componen de tres partes bien definidas. La primera es la zona de acceso al control, donde además se lleva a cabo la selección de los conductores a los que se acabará parando. Después viene la zona de control propiamente dicho y, por último, estaría la zona de seguridad para evitar que se escape ningún conductor.

Entrada y salida

En esta última parte, hay agentes preparados con sistemas de pinchos en el suelo para reventarle los neumáticos si un coche pretende escapar. Del mismo modo suelen tener uno o dos vehículos arrancados (y a veces escalonados) por si es necesario salir en persecución de un coche.

En los controles merece la pena mantener las distancias con los agentes

Los controles se hacen a cualquier hora del día o de la noche

Una vez dicho esto, un agente de la Guardia Civil revelaba hace tiempo el criterio que él usaba a la hora de parar a alguien y elegir a las personas que deben someterse al control. En su caso, es relativamente sencillo: siempre para a los conductores que pasan el control con la gorra puesta o con gafas de sol o con ambas cosas.

Cuestión de accesorios

Se trata de dos accesorios que suelen indicar una actitud un tanto extraña por parte de quién los usa, independientemente de que sea verano o invierno. Por un lado, la gorra es un accesorio por el que pueden sancionarnos si la llevamos mal puesta al volante. Mientras que las gafas de sol impiden ver los ojos del conductor, que a menudo transmiten mucha información sobre su estado físico.

Atención a la gorra y a las gafas de sol

Atención a la gorra y a las gafas de sol

De hecho, si es de noche o hay poca luz, conducir con las gafas de sol puestas está considerado también como una infracción.

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