El jugador de Noruega junto a su pareja junto a su Rolls Cullinan
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El problemón de Haaland, el jugador que ama los superdeportivos pero solo puede conducir SUV
El delantero de Noruega de talla XXL guarda en una garaje una colección de coches de verdadero escándalo
A falta de jugadores como Messi o Ronaldo, Haaland es una de las mayores estrellas del fútbol europeo, un grandullón que sorprende a todos por su velocidad sobre el campo y su capacidad de reacción instantánea para meter goles.
Con solo 25 años tiene muchísimo recorrido por delante, pero en su día a día tan solo tiene un problema, y es que el jugador noruego es un auténtico gigante, algo muy importante si tenemos en cuenta que una de sus principales aficiones son los deportivos.
Literalmente no cabe
El problema es que con una altura de 1,94 metros es materialmente imposible que Haaland quepa en los superdeportivos que le gustan y eso que las marcas alemanas están acostumbradas a hacer coches con mucho recorrido de piernas en los asientos para conductores altos, pero lo que nadie puede solucionar es su anchura, pues literalmente no cabe en los asientos.
Haaland al volante de un Aston Martin DBX 707 F1
Así, el jugador noruego se deja ver habitualmente al volante de vehículos tipo SUV, destaca el Rolls Royce Cullinan, uno de sus coches preferidos que cuesta casi 500.000 euros. Un coche muy especial de 570 caballos de potencia en el que se dejó ver hablando por el móvil.
El jugador conduce también otros vehículos tipo SUV como un Range Rover Sport First Edition de 510 caballos (170.000 euros) o un Mercedes GLE AMG de 500 caballos, que cuesta unos 120.000 euros. Todo ello sin olvidar un Audi RS6, un coche de transición con motor V8 de 630 caballos.
Siempre en versiones descapotables en las que cabe mejor
Pero que no quepa no significa que renuncie a los superar y que nosotros sepamos dispone o al menos ha tenido en algún momento de su carrera un Ferrari SF90 (500.000 euros), un Monza (3,6 millones de euros) y un 812 Superfast (500.000 euros), este último es más grande, pues en el SF90 literalmente no podía ir recto porque daba con la cabeza en el techo del coche, modelos que cuestan entre los 300.000 y los varios millones de euros, pues se trata de preparaciones muy especiales.
Su garaje se completa con un Porsche 911 GT3 RS de 530 caballos y 270.000 euros, un Mercedes AMG-One del que solo se han fabricado 275 unidades y cuesta más de 3 millones de euros y estaría pendiente de recibir un Bugatti Tourbillon, un deportivo de 1.800 caballos que supera los 4 millones de euros.