20 de enero de 2022

EFE

David Sassoli (1956-2022)

Un hombre bueno y comprometido con la construcción europea

Es el primer presidente del Parlamento Europeo que muere en el ejercicio de sus funciones
Nace el 30 de mayo de 1956 en Florencia y muere el 11 de enero de 2022 en Aviano, Italia

David-Maria Sassoli

Presidente del Parlamento Europeo

Fue un conocido periodista, presentador de un informativo de la RAI y vicepresidente de TG1. Entró en política en 2009 como diputado  de Partido Democrático, miembro del Partido Socialista Europeo. Fue presidente del PE desde julio de 2019 hasta su muerte.

El día de ayer nos dejó la triste noticia del fallecimiento de David María Sassoli, que tan solo por unos días, no ha podido completar el tiempo, difícil, de su mandato como presidente del Parlamento Europeo.
Coincidimos en el Parlamento Europeo cuando él era vicepresidente de la Eurocámara y yo presidente de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana y Coordinador de mi Grupo en la Comisión de Asuntos Exteriores. En el desempeño de esas responsabilidades realizamos juntos varías Misiones para la Unión. Recuerdo especialmente las últimas elecciones en el Líbano, donde, perteneciendo a grupos distintos y casi siempre rivales, dejamos sentadas las bases de una sincera y leal amistad. Es en esa clave personal, más allá de la circunstancia política, donde me gustaría situar estas líneas de reconocimiento y recuerdo a la figura de David Sassoli.
Sassoli, como su antecesor en la Presidencia del Parlamento Europeo, Antonio Tajani y otros miembros italianos de la Eurocámara como Lilly Grüber o Jas Gavrowsky, procedía del mundo del periodismo. Y eso se nota. Hombre abierto, culto, educado, dialogante, moderado y dotado de un indudable atractivo y elegancia personal, potenciado todo ello, por ser uno de los rostros más populares de la RAI.
De ahí su salto a la política en las elecciones europeas de 2009, en las listas del Partido Democrático. Su paso por el Parlamento Europeo le granjeó la reputación de ser una persona tranquila, dialogante, constructora de puentes. Jamás le escuché levantar la voz. Ese talante, tras los equilibrios entre las familias políticas para cubrir las distintas posiciones en las instituciones, le llevaron a la Presidencia del Parlamento Europeo en julio de 2019.
Como presidente, le tocó vivir, tras la investidura de la Comisión Von der Leyen, y prácticamente al inicio de su mandato, una situación, la ocasionada por la pandemia, para la que el mundo, las naciones, la legislación y el reglamento del Parlamento Europeo no estaban preparados. Esta situación de emergencia, nunca antes prevista, le llevó a tomar decisiones probablemente impopulares, pero más allá de los aciertos o desaciertos, no me cabe la menor duda de que siempre estuvieron inspiradas en el propósito de preservar el papel del Parlamento Europeo como colegislador dentro del proceso de toma de decisiones comunitario y como institución donde late el pulso democrático de la Unión Europea, con todas las responsabilidades que eso conlleva.
Siendo ya de por si la Eurocámara complicada en su organización presencial tuvo que aprender a trabajar en remoto. Sassoli intentó reformar el reglamento del Parlamento, para que los debates en las sesiones plenarias fueran más vivos, más espontáneos, menos rígidos. Para que, en definitiva, hubiera más Parlamento.
Me consta, y hay que decirlo alto y claro, que más allá de su enfermedad, que le hubiera impedido volver a presentarse, sostenía la idea de que el compromiso firmado con el PPE, para la Presidencia del Parlamento Europeo, debía ser honrado y respetado. El próximo martes cuando concluía su mandato, el Parlamento elegirá un nuevo presidente.
La institución permanece, pero hoy hay que rendir homenaje de reconocimiento y admiración a un hombre bueno, profundamente comprometido con el proyecto de construcción europea, como ha sucedido este mediodía, de forma espontánea y a la espera de las ceremonias oficiales, en la explanada Solidadarnosć en Bruselas, donde estaban representados prácticamente todos los grupos, funcionarios y personal de la Eurocámara.
David Sassoli, persona de profundas convicciones cristianas, me complazco en subrayarlo, nos recuerda, con su vida y con su muerte, el mandato de San Pablo: «No apaguéis el espíritu».
Descanse en paz.
  • José Ignacio Salafranca es vicepresidente del Consejo Federal del Movimiento Europeo y de la Fundación Euroamérica

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