Miquel Contestí
Miquel Contestí (1933-2026)
Al rescate del Mallorca
Llegó a la presidencia cuando el club debía hasta los recibos de la luz y del teléfono, sentando las bases de su recuperación deportiva y financiera
Miquel Contestí i Cardell
Nació en S’Arenal de Llucmajor en 1933 y falleció el 2 de enero de 2026.
Promotor hotelero, presidió el Real Club Deportivo Mallorca, al que salvó de la desaparición, entre 1978 y 1992. Era el padre de la antigua diputada de Vox Malena Contestí.
Cuando el promotor hotelero Miquel Contestí i Cardell, oriundo de S’Arenal de Llucmajor, llegó a la presidencia de Real Club Deportivo Mallorca el 30 de agosto de 1978, la entidad balompédica más importante de las Islas Baleares se encontraba al borde de la desaparición. La situación era crítica tanto en el plano deportivo como en el económico. Sin ir más lejos, el club debía hasta los recibos de la luz y del teléfono y solo contaba con cinco jugadores en nómina: Pou, Calero, Pep Jaume, Alzamora y Llaneras. La única baza de la que disponía Contestí, a título personal, era su presencia en la directiva del presidente José Barona durante la temporada 1966-67.
De esa fugaz experiencia conservó un buen conocimiento de los entresijos del fútbol español. Por eso, nada más convertirse en mandamás del Mallorca, se presentó en Madrid en el despacho del entonces presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Pablo Porta. De él obtuvo un préstamo de 13 millones de las antiguas pesetas -alrededor de 80.000 al cambio actual- sin intereses. Pero con una condición estricta: el Mallorca solo podía alinear a jugadores cedidos.
En ese escenario se puso en marcha el rescate del Mallorca. La primera temporada de la era Roselló culminó con una decepcionante decimotercera plaza en Tercera División. Sin embargo, había cambiado la dinámica: al final de la temporada 1982-83, el club mallorquín volvía a Primera. El balance fue pésimo: solo tres victorias y vuelta a Segunda. Dos años de purgatorio.
Contestí, de nuevo, no se desanimó. Reaccionó contratando a Lorenzo Serra Ferrer, uno de los mejores entrenadores de la historia del Mallorca -con posterioridad entrenaría al Barcelona y al Betis-, que logró que el club regresara a Primera en 1985. Esta vez para rato.
Uno de los fichajes más señeros de la nueva etapa fue el guardameta de la Selección marroquí Ezaki Badou, llegado después una gran prestación en el Mundial de México. Esta y otras apuestas merecieron la pena: en 1991, el Mallorca alcanzó la final de la Copa del Rey, que perdió frente al Atlético de Madrid. Meses después, Contestí, hostil a la conversión de los clubes en sociedades anónimas deportivas, renunció por coherencia. Pero había cumplido su misión. Y con creces.