Ignacio Zabala
P. Ignacio Zabala CM (1941-2026)
Asumió públicamente un discurso eclesial de tinte progresista
Durante su mandato al frente de la Confederación Española de Religiosos, se mostró muy conciliador con el Gobierno de Rodríguez Zapatero
Ignacio Zabala Camarero-Núñez
Sacerdote
Profesó votos perpetuos en la Compañía de María en 1964, fue ordenado sacerdote en 1974 y presidió la Confer entre 2003 y 2005.
Igual no sabía el padre Ignacio Zabala Camarero-Núñez, miembro de la Compañía de María, familia espiritual popularmente conocida por el nombre de marianistas, la que se le avecinaba, en materia antropológica y de ingeniería social cuando fue elegido presidente de la Confederación Española de Religiosos, de acrónimo Confer, el 13 de noviembre de 2003. Menos de seis meses después, llegaba al poder el segundo gobierno socialista de la España Constitucional encabezado por José Luis Rodríguez Zapatero.
Y lo hacía determinado en aprobar leyes destinadas a socavar un orden jurídico y moral de inspiración cristiana, que ya había padecido un serio desgarro con la despenalización del aborto en 1985. Esta vez, la punta de lanza era la aprobación del mal llamado «matrimonio homosexual». La jerarquía eclesial –presidía entonces la Conferencia Episcopal Española el cardenal Antonio María Rouco, arzobispo de Madrid– se posicionó, como no podía ser menos, firmemente en contra del proyecto.
Mas la Confer, en su XI Asamblea, celebrada en noviembre de 2004 bajo la batuta del padre Zabala, proyectó una perspectiva algo distinta. O, por lo menos, muy matizada respecto a la del Episcopado. Tras abogar, eso sí, por un pacto escolar que diese estabilidad al sistema educativo, se decantaron, en sus conclusiones, por el derecho de la sociedad a «promocionar la realidad secular y a ser civilmente autónoma».
Una primera premisa que anticipaba otra similar sobre los proyectos del Gobierno. «Pedimos que en aspectos fundamentales y complejos como son, por ejemplo, el aborto, la homosexualidad y la eutanasia, nos comprometamos entre todos a afrontarlos con extrema seriedad y delicadeza, pues está en juego la persona humana en su misma esencia. Entendemos que sólo un proyecto de convivencia social basado en un respeto a la persona, desde su concepción hasta su muerte natural, puede ser reconocido al servicio del bien común». En suma, apego a la doctrina tradicional, pero sin confrontaciones cívicas.
Un año después, en noviembre de 2005, el padre Zabala, formado como ingeniero en Icai y como teólogo en Salamanca y Friburgo, abandonó la presidencia de Confer: nada extraño, pues había sido elegido para terminar el mandato de su antecesor, el padre escolapio Jesús María Lecea, que había sido elegido superior de su familia espiritual.