Aitana Alberti
Aitana Alberti (1941-2026)
Heredera de su padre en lo intelectual y en la cerrazón ideológica
Dejó su propia obra poética y se puso al servicio de la propaganda castrista
Aitana Alberti León
Nació en Buenos Aires en 1941 y falleció en La Habana el 1 de julio de 2026
Formada en Antropología, fue autora de poemarios y de dos novelas, actividad que compaginaba con su implicación en las estructuras culturales de la dictadura cubana.
Bien es sabido –las terminales mediáticas de la intelectualidad de izquierdas de se han encargado de repetirlo hasta la saciedad– que la hija única de Rafael Alberti y María Teresa León fue llamada Aitana en recuerdo de una de las cumbres de la alicantina homónima, último punto de la geografía española que el matrimonio de intelectuales apercibió mientras partían en barco al exilio en 1939.
Nacida en 1941 en Buenos Aires –segunda etapa, tras París, de un periplo que también llevaría a la pareja de literatos a vivir en Uruguay antes de afincarse en Roma en 1963–, el poeta dedicó a su descendiente unos versos. A Aitana, niña nueva / Aitana, niña Aitana, baja la primavera / Para ti quince flores pequeñas y graciosas / Siguen siendo de aire, siguen todas tus cosas / siendo como encantadas por una luz ligera.
Aitana, formada en Antropología, siguió los pasos de su padre dejando poemarios de su autoría como Pupila al viento, Y de nuevo nacer y Amazona en la centella. Ya en fechas más recientes sumó libros narrativos como Inquilinos de la soledad y Cuentos persas, su última publicación.
De la poesía a la cerrazón ideológica, comunista por supuesto: en 1984 Aitana Alberti se mudó para siempre a La Habana, seducida por las estructuras culturales del castrismo: dirigió la cátedra Rafael Alberti de la universidad de la capital cubana, prestó sus servicios en el centro cultural «Dulce María Loynaz», donde dirigió el proyecto «Fe de vida», centrado en la divulgación del legado de los poetas de la «Generación del 27», de la que su padre fue una de las figuras más relevantes. Más: colaboró con el Festival Internacional de Poesía de La Habana y representó en Cuba al movimiento «Poetas del Mundo» y al conocido como «Proyecto Cultural Sur».
Estas dos últimas iniciativas son, en principio, políticamente neutrales. Sin embargo, dirigir o colaborar con sus delegaciones cubanas implica integrarlas en la narrativa propagandística de la dictadura comunista. Una dictadura comunista a la que, como era de esperar, jamás criticó, faltaría más. Los más de 1.300 presos políticos –según los datos de Prisoners Defenders– que hay en Cuba nunca merecieron su consideración. Bien es cierto que Aitana Alberti contó con la servil complicidad de los medios que la seguían en sus ocasionales giras por España: no se atrevían a preguntarle por el asunto. Privilegios de la izquierda contemporánea.