Fundado en 1910
Agua de timónCarmen Martínez Castro

Desenchufar la nevera

Hace unas semanas escuché en el supermercado cómo una joven explicaba que hacía la compra al día para no tener que enchufar la nevera. Luego me enteré de que puede suponer hasta el 15 % del consumo eléctrico de un hogar medio

La inflación es el más antisocial de los males económicos porque golpea con especial dureza a las personas más vulnerables de la sociedad. Quienes menos ganan son los más perjudicados porque carecen de margen para ajustar sus pautas de consumo a la subida de precios. Se puede dejar de ir al gimnasio, dejar de ir al cine, dejar de comer fuera o dejar de viajar, pero si una renta es tan baja que ya no permite esos pequeños lujos y se dedica en exclusiva a atender las necesidades más básicas, cualquier subida de precios destroza ese frágil equilibrio de supervivencia.

Hace unas semanas escuché en el supermercado cómo una joven explicaba que hacía la compra al día para no tener que enchufar la nevera. Luego me enteré de que una nevera puede suponer hasta el 15 por ciento del consumo eléctrico de un hogar medio; seguro que mucho más en un hogar de renta baja. Eso es lo que provoca la inflación en los hogares más modestos: un brutal deterioro de su calidad de vida. Aunque habrá más de un imbécil dispuesto a celebrarlo porque desenchufar la nevera contribuye a luchar contra el cambio climático.

Esta semana, Pedro Sánchez pudo haber aceptado la propuesta de Núñez Feijóo de ayudar a las familias más necesitadas a sobrellevar la subida de los precios con una rebaja fiscal de hasta 10.000 millones. Pudo hacerlo, pero no quiso. Entre negociar esa propuesta, llena de sentido común y de sensibilidad social, y convertir a Bildu en árbitro de la gobernabilidad, Sánchez, increíblemente, prefirió la segunda opción.

Por mucho entusiasmo que le echen sus groupies, será difícil recuperar el destrozo político que ha sufrido el Gobierno esta semana. Ha conseguido sacar adelante su decreto, pero con un coste desorbitado. Y lo de meter a Bildu, Junts, ERC y la CUP en la Comisión de secretos oficiales supone una ofensa para muchos más españoles de los que Sánchez es capaz de intuir. Entiendo que los dirigentes territoriales del PSOE estén cada vez más alarmados mirándose en el espejo de lo que ha ocurrido en Galicia, en el País Vasco, en Madrid y lo que, previsiblemente, sucederá en Andalucía en unas semanas. La hipoteca que Sánchez va a dejar al PSOE va a ser muy larga y muy cara.

Después de aprobar sus últimos presupuestos y garantizarse así la legislatura, Pedro Sánchez tuvo la oportunidad de cambiar. Pudo iniciar un alejamiento de sus socios y buscar la centralidad de la sociedad española, donde se fraguan las grandes mayorías, pero renunció a ello porque le exigiría buscar otro tipo de acuerdos con la oposición y eso va contra su naturaleza. Entre moderación y radicalidad, él siempre escoge la radicalidad; entre consenso y polarización, Sánchez siempre apuesta por la polarización.

Entre ayudar a las familias más necesitadas de la mano del PP y pactar con Bildu, Sánchez ha preferido a Bildu. En esa elección queda retratada su figura política y toda su trayectoria. Y se ha definido también el marco en el que se disputarán las próximas elecciones generales.

comentarios

Más de Carmen Martínez Castro

  • No te defiendas, que es peor

  • Mascarillas y orejeras

  • El poder de la oposición

  • Un líder que duda

  • Luis Roldán y su manta

  • tracking

    Compartir

    Herramientas