07 de julio de 2022

Cosas que pasanAlfonso Ussía

Ecologismo militar

Mi recomendación a los ecologistas sandía, coñazo, y barbacoa. Cuidadito con el senderismo en Cantabria y Asturias. Hay más lobos que hormigas

Si algo molesta y deteriora el ánimo de los ecologistas sandías y coñazos es recordarles que los militares han sido y son ecologistas activos cuando el ecologismo y el animalismo profesional no se habían inventado todavía. Ellos, los militares, los de Tierra, Mar y Aire, cuidan en silencio la estabilidad natural de sus unidades, los parques marítimos acotados y el equilibrio de la naturaleza. Sin apenas presupuesto, sólo compiten con la Iglesia en el mantenimiento del patrimonio artístico, arquitectónico y natural que tienen encomendados. Y cuando se sienten señalados por una institución civil, resuelven la incomprensión con rapidez, educación, señorío y sentido del humor.
Transcurría el año 1999. Aquel año se sumaron a los ecologismos coñazo y sandía dos nuevas modalidades. El ecologismo pijo y el barbacoa. En algunas sociedades estivales de alto poder adquisitivo, las de Marbella y Sotogrande, se pusieron de moda los cerditos vietnamitas como mascotas. El cerdo vietnamita no sirve absolutamente para nada. Tiene menos jamón que un pollo, su carne es comestible exclusivamente desde la heroicidad, no es simpático en el trato y por muy limpio que se mantenga, huele fatal. Pero un par de famosas adquirieron cerdos vietnamitas, los llevaban a la playa, los paseaban entre jacarandas, lantanas y buganvillas, y la moda se impuso. En Sotogrande, por un descuido, un cerdito vietnamita, a causa del empecinamiento propio de las criaturas orientales, interpretó que el mar era una pradera líquida, acudió a husmear la pradera, y se ahogó. Su dueña se hallaba reunida bajo una sombrilla con las organizadoras del campeonato de pádel tenis en beneficio de Somalia, y cuando se apercibió de la tragedia, ya era tarde. El cerdito vietnamita «Sweet Huong Kuo» se había tragado una porción de Mediterráneo superior a la estimada por la ciencia para intentar sobrevivir. Y la dueña, destrozada, interrumpió su veraneo, retornó a Madrid y no quiso conocer los nombres de las campeonas del torneo de pádel «Salvemos a Somalia». Y después vinieron los ecologistas barbacoa, gracias a los cuales se han incendiado y calcinado desde 1999 a nuestros días decenas de miles de hectáreas de parques nacionales y reservas naturales como consecuencia de sus fuegos de campamento «sostenibles».
En 1999, después de asistir a un acto militar en el acuartelamiento Queipo de Llano de Sevilla, un alto representante del PSOE en Andalucía escribió al coronel de la Unidad y al general jefe de la Región Sur, alarmado por una visión espeluznante. De la espadaña de la Capilla Castrense de dicho acuartelamiento había caído al suelo un nido de cigüeñas. Algo indignante para el alto representante del PSOE. El general jefe de la Región Sur, con membrete del Ministerio de Defensa, escribió al Coronel para interesarse por el atroz desmoronamiento del nido de cigüeñas, y el coronel le respondió con respeto, rapidez y precisión, como siempre hay que responder a un mando superior.
«Asunto: nido de cigüeña del acuartelamiento Queipo de Llano.
Exmo. Sr. general jefe de la JST. Sur. Sevilla.
Como continuación a lo expuesto a V. E. en los escritos de los antecedentes, le comunico que con el temporal de lluvia y viento del pasado mes de octubre, el nido del asunto terminó de caerse sin originar daños personales ni materiales. Una nueva pareja de animales ocupa la espadaña de la capilla castrense de este acuartelamiento, y se afanan en construir un nuevo nido, pero, por causas que este jefe del acuartelamiento desconoce, la labor realizada por los animales durante un tiempo es deshecha por ellos mismos. En cualquier caso se va a proceder a construir, en lugar próximo a la espadaña y más seguro, un armazón por si facilitara la anidación de tan preciado animal. Sevilla, 4 de noviembre de 1999. El coronel jefe del acuartelamiento. Marle-Sur. Fernando Rodríguez Vizcaíno».
A mejorar lo presente, ecologistas. Y tomen ejemplo. Documento rescatado de mi archivo «Militaria III». Joyas que aparecen cuando menos son esperadas.
Y mi recomendación a los ecologistas sandía, coñazo, y barbacoa. Cuidadito con el senderismo en Cantabria y Asturias. Hay más lobos que hormigas. Vamos, valientes.
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