29 de junio de 2022

Cosas que pasanAlfonso Ussía

El poeta de Ribadeo

Presidente del Gobierno culto e instruido. Un Ratzinger en la política. Ingeniero de caminos, canales y puertos, portavoz parlamentario de UCD, ministro y, al final, presidente del Gobierno

He recibido un libro delicioso. Poesía en la tangente. Selección de poemas de un poeta inesperado, muy grande en su versión satírica. Su autor, Leopoldo Calvo-Sotelo, marqués de la Ría de Ribadeo.
Asumió la descomposición de UCD sustituyendo a Suárez. Durante la sesión de investidura, tuvo lugar el asalto al Congreso del teniente coronel Tejero, el 23 de febrero de 1981. Presidente del Gobierno culto e instruido. Un Ratzinger en la política. Ingeniero de caminos, canales y puertos, portavoz parlamentario de UCD, ministro y, al final, presidente del Gobierno. Hablaba idiomas, tocaba el piano, si bien su hija Pilar asegura que la buena pianista era ella. Casado con una discreta y excepcional mujer, Pilar Ibáñez-Martín, que jamás se metió en política, como Amparo Illana y Bibiana González. Las mujeres de los presidentes socialistas siempre han jugado a presidentas, como Ana Botella del PP, a la que mucho estimo. Carmen Romero – jóvenes y jóvenas–, terminó de inútil diputada por Cádiz, la esposa de Zapatero se dedicó al cante y a no educar a sus hijas, y Begoña Gómez, la actual consorte presidencial es la que manda. Sánchez obedece. Calvo-Sotelo representó la decencia y la honestidad, y tuvo que lidiar el miura que mató a Manolete. También terminó con su presidencia. Se disputaba la final del Mundial de fútbol en España, en junio de 1982. En el descanso, en un aparte, Pertini, presidente de Italia, el Rey Juan Carlos I, Don Juan De Borbón y Leopoldo Calvo Sotelo, presidente del Gobierno. Comenta Pertini: «Me han dicho que va a convocar elecciones generales»; «sí, presidente, se celebrarán en octubre, si el Rey lo acepta».
«Me figuro que para ganarlas»; «no, presidente, para perderlas»; «¿con dos años por delante para gobernar, convoca unas elecciones para perderlas?»; «sí, presidente. Mejor aceptarlo que salir a la fuerza. Mi partido está en trance de desaparición». Aquel año Felipe González y el PSOE obtuvieron 212 diputados.
Sus poemas familiares son magníficos, como sus retratos. Escritor culto, irónico, y constante. A Jesús Fueyo, militante falangista con deseos de situarse en el nuevo régimen.
Este maestro, que precipitante
Ha tantos años que se descuaderna.
Este Fueyo, tan bizco-gobernante
Que nadie sabe hacia qué mar gobierna.
Este náufrago FET-agonizante
Propone en Pueblo su difícil terna:
Salvar juntas poltrona, ciencia y cara
Con sintaxis oscura y coba clara.
Y si el viento arreciara
Veríasle gritar bajo la lona:
¡Perezcan ciencia y cara
Pero sálvese, al menos, la poltrona!
Su Ripio que acaba en frase capicúa, dedicada a los políticos tradicionalistas Fal Conde y Valiente (el primero, muy vinculado a Sevilla) demuestra su dominio del lenguaje con un palíndromo excepcional. Aún más largo que el conocido «dábale arroz a la zorra el abad». El palíndromo es una frase, en este caso dos octosílabos, cuyas letras están dispuestas de tal manera que resulta igual leída de izquierda a derecha que de derecha a izquierda, según la RAE, claro está.
Iban Fal Conde y Valiente
A conspirar a Sevilla.
Valiente, en la ventanilla;
Fal a su lado, y ausente.

Coronando una pendiente
Dijo Valiente una cosa
Tan trivial, como curiosa
Porque se lee del revés:
«Asoma, Fal, allí ves
A Sevilla la famosa».
Romeo Gorría, exministro durante el franquismo, es sustituido en la presidencia de Iberia por Manuel Prado Colón de Carvajal. El ministro que decreta su cese es Carlos Pérez-Bricio. Pero se sospecha del impulso soberano por la amistad de Prado con el Rey. Se inspira en los versos –en el libro mal atribuidos a Góngora–, que lamentan el asesinato de Juan de Tasis, conde de Villamediana, el más galante poeta de nuestro Siglo de Oro y amante de la Reina.
Decidme, malediciencia
De Madrid, ¿qué mal haría
Jesús Romeo Gorría
Que recibió la licencia?
Llevaba su presidencia
Con talento y con oficio.
¿Quién le arrebató el servicio
Con inoportuna mano?
Dejad de inquirir en vano,
El cese es de Pérez-Bricio
Y el impulso, Soberano.
Y a su gran amigo, Pío Cabanillas Gallas, el incombustible, el más listo y desconcertante político gallego.
Pío, Pío
Cabanillas,
No me fío
Que me pillas,
Cuando subes
A las nubes;
Cuando bajas,
Cuando atajas,
O rodeas,
Te peleas,
O te rajas,
Cuando chillas,
O te quejas,
Siempre dejas
Cabanillas en la Xunta
La pregunta:
¿Con su lío
Y sus follones
Qué cojones
Querrá Pío?
Y a Felipe González cuando embarca en «El Azor». Y a Torcuato Luca de Tena, y al ABC de Guillermo, que lo maltrata. Y a Ricardo De la Cierva, y a Juan Tomás de Salas, y Juan Luis Cebrián, y Luis María Ansón.
En qué horrible situación
Muchos amigos están,
Porque huyendo de Cebrián
Fueron a dar con Ansón.
Y a Jaime Campmany, director de Arriba, el columnista más leído de ABC, fundador de Época. Sucedió que en 1977 solicitó ingresar en UCD, y Calvo-Sotelo lo rechazó. Campmany jamás se lo perdonó y le dio caña cada vez que la ocasión lo requería.
Admiro, Jaime, la amoral belleza
De tu festiva prosa irresponsable.
En nada crees, nada es respetable
Para tu escepticismo y agudeza.

No hay títere que dejes con cabeza
(la política es títere, y el sable
Literario no es menos condenable
Que el militar). ¿Por qué tanta dureza?

Recordaré tu prosa no festiva
Cantando con estilo puro y terso
Las verticalidades del Arriba.

Recordaré tu firma y tu membrete
Pidiéndome, con ansias de converso,
Fichar por Ucedé el Setenta y Siete.
Libro satírico, político y de enamorado. Sorprendente Leopoldo Calvo-Sotelo Bustelo, marqués de la Ría de Ribadeo, poeta satírico escondido, y hoy gracias a su familia, con la edición de su libro a cargo de sus hijos Pedro y José María, con prólogo de Pedro de Silva y ensayo de Jaime Siles, abierto y expuesto a la lectura y el análisis de la libertad.
Y un último canto, a eso tan extraño que se llama la honestidad y la decencia.
Yo no tengo, mi amigo
Más que mi sueldo.
Como el que aventa el trigo
Tiene su bieldo.

Y me lo gasto,
Con mis ocho corderos
Dándoles pasto.

La miel de la colmena
Que Dios me ha dado
Me basta. No he buscado
La miel ajena.

Y la costumbre,
Con amor, cada noche,
Da buena lumbre.
Me ha gustado mucho escribir este texto. Tano como leer el libro del poeta de Ribadeo.
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