19 de agosto de 2022

Cosas que pasanAlfonso Ussía

Paletos

Ya me dirán ustedes qué influencia puede tener en unas elecciones en Andalucía una foto con Obama. Puedo estar equivocado, pero intuyo que ninguna influencia

El paleto tenía que presentarse a un acto electoral en una localidad andaluza, pero lo suspendió. Bolaños, que acababa de regalarle ocho plátanos al Papa, movió con prontitud los hilos de la improvisación. El paleto había sido informado de que su ídolo, Barack Obama, se disponía a pronunciar una interesante conferencia en Málaga, organizada, convocada y remunerada por la Digital Enterprise Show. Y el paleto sucumbió a la tentación. No resultó sencillo, pero Obama accedió a hacerse la foto con el paleto mientras intercambiaban frases de cortesía. Posteriormente, supimos por boca del sublime hortera que habían hablado del cambio climático, la digitalización y los desafíos actuales y futuros de nuestra sociedad. En cinco minutos hablaron de todo eso. Me lo creo, porque con Biden, en los pasillos de la OTAN, conversó en 17 segundos de la inmigración, el precio de la energía, la amistad hispano-estadounidense, y aún tuvo tiempo para invitarlo a pasar un fin de semana en La Marismilla. Cuando la conversación alcanzaba la cima del interés, la organización se llevó a Obama y el paleto restó feliz porque la foto había salido muy bien. Fue lo último que le dijo: «Señor Obama, cuando tenga la foto pasada al papel, se la mando y me la dedica de esta manera: 'A Pedro Sánchez y su distinguida esposa Begoña, con admiración y profundo cariño. Barack Obama'». Todavía no la ha recibido.
El problema es que las paletadas, o las paleterías, son contagiosas. Y al finalizar el tostón de su conferencia, Barack Obama accedió también a hacerse una foto con Juanma. Menos expresiva, hay que reconocerlo. Juanma, que es ingenioso a más no poder, le soltó una ocurrencia tronchante, aunque Obama no terminó de asumir su gracia trianera. «Señor Obama, encantado de conocerlo. ¿A que no sabe por qué usted y yo somos iguales?». Obama no daba con la respuesta ni la solución. Y al fin, Juanma, con esa sonrisa y ese salero que Dios le ha dado, se la ofreció.
«Porque usted, Barack, es moreno, y yo me apellido Moreno». Extinguida la carcajada, Juanma se disculpó: «Perdone este abuso de confianza, pero no lo puedo remediar, soy muy guasón». Y para rematar la faena, al amparo del revuelo del capotillo, Juanma remachó: «Esta foto es mucho mejor que la que me hice hace pocos días con una vaca».
Y es que la gracia se tiene o no se tiene.
Cuando Espadas, el agudo e instruido candidato socialista, se enteró, ya era tarde. Obama se había largado con el fajo de billetes calentito rumbo a los Estados Unidos. «Si me hago la foto con Obama, gano las elecciones». Lo cierto es que algo tendrá el agua cuando la bendicen. A mí, y perdón por introducirme en el texto, Obama no me dice nada. Y como tengo entendido y comprobado, que yo tampoco le intereso a él, la posibilidad de culminar mi aldeanismo paleto con ese expresidente de los Estados Unidos tan confuso, es inexistente. Pero ya me dirán ustedes, mis lectores en El Debate, qué influencia puede tener en unas elecciones en Andalucía una foto con Obama. Puedo estar equivocado, pero intuyo que ninguna influencia. Son cosas de paletos, que los hay en todas partes, si bien en España proliferan, y quien no lo crea, que visite el nordeste.
¡¡Una foto con Obama!!
Bien, ¿y qué?
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