06 de diciembre de 2022

El astrolabioBieito Rubido

¿Vivirán peor nuestros nietos?

Estamos en medio de una tormenta perfecta que ha venido a demostrar la fragilidad de la condición humana; en definitiva, ha venido a recordarnos que polvo somos y en polvo nos convertiremos

Acaba de venir Felipe al mundo. Espero que le toque vivir un tiempo bueno, al menos tanto como el que conocieron sus padres, y que ninguna de las dos Españas le hiele el corazón. Felipe pertenece a una generación de españoles que se está convirtiendo en un bien escaso, ya que nace en un tiempo en el que hay más defunciones que nacimientos. Se desconoce si es por la comodidad de los jóvenes que pueden llegar a ser padres y no quieren o porque, efectivamente, el mundo se está poniendo tan patas arriba que da miedo traer a más niños al mundo. La aventura de ser padres está ahora mismo en horas bajas. Se escucha con frecuencia eso de que «lamento que mis nietos vivan peor que yo». Parece que la gente se desentiende de lo común y se torna tan individualista que pensar, planificar o soñar el futuro ya no va con nosotros. Coincido, sin embargo, con aquellos que sostienen que «si no piensas el porvenir, no lo tendrás». Deseo con vehemencia que los padres de Felipe, como todos los jóvenes padres de España, le enseñen a su hijo a confiar en el futuro, a imaginarlo mejor, a trabajar en esa idea de felicidad que siempre trae lo que está por llegar. Soy un firme convencido de que nuestros nietos vivirán mejor que nosotros, no lo duden. Siempre ha sido así. La humanidad no ha dejado nunca de progresar y aunque cada tiempo tienen su afán y su estilo, los valores y principios de la buena voluntad son eternos: la vida, la libertad, los derechos humanos, la dignidad de las personas. Estamos en medio de una tormenta perfecta que ha venido a demostrar la fragilidad de la condición humana; en definitiva, ha venido a recordarnos que polvo somos y en polvo nos convertiremos. Nuestro paso por la vida entraña, sin embargo, un bien moral que es el de la búsqueda de la felicidad. Nuestros nietos vivirán mejor que nosotros, no lo duden.
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