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04 de marzo de 2024

Ojo avizorJuan Van-Halen

Tierra quemada

Sánchez en su libro no ha evitado las mentiras. Y alguna indicación más grave. Por ejemplo, acusa a Isabel Díaz Ayuso de corrupción refiriéndose a su hermano, asunto falso, archivado en los tribunales sin reproche alguno

Actualizada 01:30

Pedro Sánchez es reconocido como campeón nacional de la mentira. Él llama a mentir «cambiar de opinión», pero creo que esa deformación de la realidad, que asume convencido, va unida a su patológico egocentrismo, estudiado ya por algunos psicólogos clínicos y psiquiatras. Plagió su tesis doctoral, presentada en una Universidad privada, y había seguido sus estudios superiores en un centro privado; el luego defensor de lo público no optó por universidades públicas. Comenzaban sus contradicciones. Ya se mentía a sí mismo.
Ahora Sánchez publica un segundo libro; es el primer inquilino de Moncloa que da a la imprenta libros durante su mandato. Supongo que destinará sus ganancias a obras de caridad. El libro aúna un rico anecdotario, desde su título, Tierra firme, copiado de una conocida novela, de 2007, de Matilde Asensi, escritora con obra traducida a veinte idiomas, hasta la autoría real del libro que no es de Sánchez sino de su «negra» habitual, Irene Lozano, que ya escribió Manual de resistencia.
Fui «negro» hace años, con anécdotas curiosas como tal, y siempre supe que la primera regla de quien escribe para otro ha de ser la discreción. No parece atesorarla Lozano. En su día se supo que había escrito Manual de resistencia y ahora, sin haber sido aún presentado, se sabe que Tierra firme también se debe a su fértil inspiración. Siendo complicidad de dos personas, resulta evidente que una de ellas se ha ido de la lengua. Como antiguo miembro del probo y sacrificado gremio de los «negros» debo condenar semejante imprudencia.
En los viejos tiempos, los de mi juventud, los «negros» nos embolsábamos algunas monedas del destinatario de nuestro supuesto talento como plumíferos. En estos tiempos ese menester se recompensa con cargos públicos. Pagan los Presupuestos. Como en tantos ejemplos, y algunos muy recientes, la ayuda al jefe acaba reflejándose en el BOE: embajadas, presidencias de empresas públicas preferentemente de control de opinión, desde la demoscopia a las noticias, entre otras canonjías.
Irene Lozano fue secretaria de Estado de la España Global en Asuntos Exteriores y secretaria de Estado-presidente del Consejo Superior de Deportes. Actualmente es directora general de Casa Árabe «centro estratégico en las relaciones de España con el mundo árabe». En medio fue diputada de UPyD y del PSOE en el Congreso y diputada socialista en la Asamblea de Madrid. En su día intentó fichar por Ciudadanos pero hubo desacuerdo con Rivera. Independientemente de su actividad política, Lozano tiene una estimable obra como periodista y ensayista, por lo que debe reconocerse el acierto de Sánchez al conseguir que fuese su «negra» oficial. Me tranquilizaría que el presidente hubiese leído alguno de sus libros. Me temo que la fichó de oídas.
El libro Tierra firme tiene como protagonista, no sólo principal sino absorbente, a quien lo firma. Es un homenaje a sí mismo. Como era de esperar, todo en el libro gira alrededor de su autocomplacencia. Sobre el título ha aclarado: «España, si quiere volver a pisar tierra firme tiene que someterse a reformas» e inmediatamente confiesa no tener «duda alguna» de que «la orientación es la que emprendimos hace cinco años». Es curioso que Sánchez apueste por «el fortalecimiento del sistema educativo para garantizar la meritocracia». Hasta ahora ha hecho lo contrario. Y no se entiende que no haya exigido méritos suficientes a no pocos de sus ministros; pienso en la titular de Juventud e Infancia, ilustre nutricionista comunista, que no parece nombrada sino para ideologizar y manipular a nuestros jóvenes y niños. Ni los ha exigido a embajadores políticos, no diplomáticos. ¿Qué méritos esconde Iceta para ser el representante de España ante la UNESCO? Es la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Pues eso.
Sánchez en su libro no ha evitado las mentiras. Y alguna indicación más grave. Por ejemplo, acusa a Isabel Díaz Ayuso de corrupción refiriéndose a su hermano, asunto falso, archivado en los tribunales sin reproche alguno. Si yo fuese el acusado a estas horas tendría Sánchez una querella con la petición a la Justicia de la retirada del libro. Sería una lección para su egolatría. La acusación de un delito desde el poso de un libro no en una declaración acalorada. No se debe admitir. Pero veo improbable la querella por ese buenismo de la derecha que nunca entendí. El libro debería titularse Tierra quemada.
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