Bendito crowd y solazante funding
Pablo Iglesias ha puesto de moda el timo en angloamericano, que ya dijo Bernard Shaw que el Reino Unido y los Estados Unidos de América son dos países hermanos sólo separados por el idioma
Hay que reconocer que ha estado listísimo. Tenía que cerrar por falta de clientes la cucarachería de la taberna Viridiana, y decidió el camino del sablazo. Igual que «el brillantinas» palmero flamenco, ha sido el único cantaor que se ha muerto en inglés. –«Brillantinas, ¿deseas recibir los santos ungüentos? Oh, yes!». Y se murió, Pablo Iglesias ha puesto de moda el timo en angloamericano, que ya dijo Bernard Shaw que el Reino Unido y los Estados Unidos de América son dos países hermanos sólo separados por el idioma. El bicho ha timado a sus amigos con un crowdfunding, que es como hacerse rico en inglés aprovechándose de los camaradas, que, por lógica, son más tontos que él. Don Pedro Muñoz-Seca tenía una corte de timadores profesionales porque le hacían mucha gracia. Todos bien vestidos, todos aferrados a comunes vivencias falsas. En la calle de Velázquez, bulevar antiguo. –Don Pedro, ¿se acuerda de «Limoncito» el cochero que le daba servicio en Sevilla cuando usted era más joven? Mi abuelo no se acordaba nada de «Limoncito», pero indagó. –¡Hombre claro, el gran «Limoncito! ¿Está bien? –Hasta anteayer de dulce de membrillo pero ayer, de nada grave, se murió. Y no tengo dinero para enterrarlo. –¿Con 100 pesetas le vale? –Me sobra. Es usted un ángel, don Pedro. Diez minutos más tarde el hijo de «Limoncito» ingresaba con todos los honores en la taberna «Acuña», don Ramón de la Cruz esquina a Velázquez. –A ver, Manolo, ¡pon un vino a todos estos indigentes! Y a mí, con unas gambitas cocidas, siempre que sean de clase superior.
Los viejos sablistas eran unos señores ejemplares. Nada que ver con el desarrapado adverso al jabón. Pero le ha salido la jugada bien. Consiguió reunir en torno a 150.000 euros –es de esperar que antes de impuestos–, cerró el zoo de cucarachas, y con el dinero se ha marchado a Méjico a montar una radio deslocalizando la cosa que tenía en Madrid y que sobresalía por lo mal que funcionaban los micrófonos. Los que saben de estos manejos aseguran que cuenta con la ayuda financiera de la azteca de pura raza Sheinbaum, de Petro y de Maduro. Pero a mí, esas subvenciones nacionales no me afectan. Me preocupa la cara de ciprinos que se les habrá puesto a todos los sableados. Porque un crowdfunding no es otra cosa que un sablazo en inglés. En las redes ha mostrado su local en Méjico, y por su ubicación y extensión, el sablazo no cubre el valor del establecimiento. Ahí hay pasta espaldera. Pero hay que celebrar la buena noticia. Con dinero suyo (¿?) o de sus seguidores no se establece una radio tan pomposa. Pero si esos mejunjes dinerarios que tanto gustan a los desarrapados nos libran del cucarachero durante unos meses al año, bienvenidos sean los sablazos. Al fin y al cabo, no afectan en modo alguno a los aviones y los hidrocarburos. Iglesias medio año en Méjico es una bendición para España.
Y para las cucarachas mejicanas, que también las hay.