Fundado en 1910
Cosas que pasanAlfonso Ussía

Millonarios

Como dijo una aspirante a «Miss España» aficionada a la pintura, y que al ser preguntada por Antonio Mingote por sus preferencias pictóricas, respondió ante el Jurado: «Yo pinto como Velázquez, pero con muchísimos más colores»

Cuando yo era niño, se decía que el millonario era aquel que tenía en cuenta corriente más de un millón de pesetas, que equivalían a 6.000 euros en la actualidad, aunque su poder adquisitivo era infinitamente más holgado. En el año 2002, los millonarios se redujeron. Un millón de euros a plena disponibilidad no lo tenía cualquiera.

Números positivos en el Banco por 168 millones de pesetas, para muchos era y es un sueño inalcanzable. Se confundía mucho la fortuna económica con la nobleza. Es cierto que en tiempos pasados la vieja aristocracia rural era la propietaria de la mitad de España. Pero muchos se arruinaron. La nobleza industrial, que surgió en los reinados de Alfonso XII y Alfonso XIII, sustituyó en gran medida la influencia de la nobleza indolente.

Conozco a muchos nobles arruinados, que mantienen a duras penas la dignidad de sus títulos por respeto al pasado y por primacía en la hostelería. Me lo hacía ver uno de ellos:

-Como comprenderás, reservar con el título una mesa en un buen restaurante o un gran hotel, es más fácil que hacerlo con el apellido.

Recordé la primera escena de una comedia que escribió Agustín de Foxá, «Gente que Pasa», en colaboración con José Vicente Puente, con el que terminó llevándose fatal. Puente era ingenioso, social, maledicente, cotilla, y además, tenía una fábrica de camas. Y Foxá le escribió:

Es cursi, y se cree Osuna;
Escribe sin gracia alguna,
Destroza honores y famas,
Y es fabricante de camas
Aunque carezca de cuna.

La primera escena del primer acto de «Gente que Pasa» se desarrolla en los salones de un gran hotel del norte de España, el «María Cristina» de San Sebastián o el «Real de Santander». Un botones con una campanilla vocea entre los elegantes clientes avisando dos llamadas telefónicas.

-«¡Señor Conde de la Dehesa Bermeja, señor Pérez! ¡Señor Conde de la Dehesa Bermeja, señor Pérez!».

Al fin un cliente, tímidamente se incorpora y el botones le pregunta:

– «¿Es usted el señor Conde de la Dehesa Bermeja?- No, no, soy Pérez, pero baje la voz, por favor»-.

A la pareja Iglesias-Montero, el pueblo llano, la gente, le dice «los Marqueses de Galapagar». Aquí se une la riqueza económica de dos comunistas y la nobleza que la ciudadanía concede. Se les ha inventado hasta el escudo nobiliario. Un escudo dividido en cinco cuarteles, como gusta a los expertos en Genealogía. Hoz y martillo sobre campo de rubíes, tarjeta del móvil de Dina en campo de violetas, tinaja en campo de gules, dos ratas sobre azures y moño rampante sobre campo de lirios. Un escudo multicolor.

Como dijo una aspirante a «Miss España» aficionada a la pintura, y que al ser preguntada por Antonio Mingote por sus preferencias pictóricas respondió ante el Jurado: «Yo pinto como Velázquez pero con muchísimos más colores».

Los «Marqueses de Galapagar», protegidos y protectores del régimen criminal y caótico de Nicolás Maduro en Venezuela, han conseguido, en cambio, que todos los venezolanos sean millonarios. Para frenar la inflación en aquel querido y martirizado país, el Gobierno de Nicolás Maduro ha impreso y lanzado un billete de un millón de bolívares. Todos los venezolanos tienen, como poco, un millón de bolívares.

Sucede que con un millón de bolívares se puede hacer muy poco. Un kilo de arroz cuesta 2.026.000 bolívares, que equivalen a 0,98 euros. Una docena de huevos, en los supermercados y tiendas de comestibles, 2.780.000 bolívares, (1.35 euros). Un kilo de patatas, 3.590.000 bolívares (1,74 euros). Un kilo de pasta italiana, 3.110.000 bolívares (1,51 euros), y un litro de leche, 2.990.000 bolívares, (1,45 euros).

Esto es lo que ha sucedido en la economía de Venezuela, una de las naciones más ricas del mundo, gracias a la política económica recomendada por Iglesias, Errejón, Monedero y Zapatero. Las fuentes de estas cifras se publican en el diario ABC de Madrid de fecha 9 de noviembre de 2020.

No obstante, el dinero que se envió a Monedero y Podemos no era en bolívares, sino en dólares americanos o euros. Pero nadie puede negar que los venezolanos son unos millonarios pordioseros, arruinados y hundidos por el régimen asesino y comunista de Maduro. Llevar en el bolsillo veinte millones de bolívares y poder comprar con ellos una cajetilla de tabaco venezolano resulta harto ilusionante. El americano se valora en treinta millones de bolívares. Todos millonarios muertos de hambre. Podemos.

  • Publicado en la web Alfonso Ussía el 10 de marzo de 2021
comentarios

Más de Alfonso Ussía

  • La fiesta monárquica del 8-M

  • El móvil

  • Perico Lamborghini

  • Coplillas sobonas

  • Mi escopetilla

  • tracking

    Compartir

    Herramientas