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El astrolabioBieito Rubido

Obligados a entenderse

Dudo mucho que los votantes de Vox solo quieran que su opción política se siente a ver si, con los años, superan al PP

En Aragón se pudo comprobar ayer que el giro a la derecha que se está dando en toda Europa también se confirma en España. Elección tras elección vemos cómo los votantes manifiestan su hartazgo con una izquierda que no les resuelve sus problemas verdaderos y se enreda y ensucia las manos con asuntos absolutamente ficticios, cuando no ilegales. Por eso, el PSOE de Sánchez no sabe lo que es una victoria electoral y gobierna forzando tanto la máquina electoral que corre el riesgo de griparla. La ciudadanía es consciente de ello y una de las personas más vinculadas a Sánchez, su ministra Pilar Alegría, se llevó este domingo un sonoro correctivo que evidencia e incrementa su agonía, la del PSOE de Sánchez.

Esa sociedad que ayer le dio el voto de manera mayoritaria al PP y a Vox también les está diciendo que se tienen que entender. Dudo mucho que los votantes de Vox solo quieran que su opción política se siente a ver si, con los años, superan al PP. Creo, honestamente, que los votantes le piden al partido de Abascal que gobierne, que se comprometa a solucionar los problemas. Por eso, no les queda más remedio que hacer posible y viable una estabilidad, tanto en Extremadura como en Aragón y, probablemente, en un futuro Gobierno de España.

PP y Vox están obligados a entenderse porque eso es el mensaje que ayer dejaron sus electores. Evidentemente, tendrán que ceder ambos bandos. Con seguridad habrá partes del acuerdo que no les gusten a una parte, y viceversa. El buen pacto suele caracterizarse porque ninguno de los dos bandos queda satisfecho. El momento de España, sin embargo, pide entendimiento entre ambas partes para recuperar a España con una etapa patriótica. No es un reparto de poder: serán las líneas políticas acordadas las que marquen el buen quehacer de ambos. El pacto, no lo olvidemos, es siempre una renuncia de nuestra esencia. Pero si ninguno de los dos partidos gana, y de verdad quieren lo que dicen que quieren, deberían alcanzar algún tipo de alianza.

Queda todo abierto, pero la mayoría de los españoles estarían más tranquilos si PP y Vox muestran su disposición a sacar a España del atolladero en que se encuentra. Insisto en mi idea inicial de que dudo mucho de que en la voluntad de los votantes de Vox no se encuentre el firme deseo de que su apoyo se traduzca en gobernar para cambiar.

Finalmente, cometeríamos una mala práctica periodística si no comentamos, como pincelada final, la debacle de la extrema izquierda y de manera muy significativa de Podemos. La incoherencia entre lo que dicen y lo que hacen los va a llevar definitivamente a su desaparición. Eso y el cansancio que todo Occidente arrastra de las políticas wokistas y artificiales de una izquierda alejada de los problemas reales de la gente.

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