A Sánchez PP y Vox le dan igual
La evidencia del fallo a causa de la falta de mantenimiento no es suficiente para Sánchez. Y no lo es porque no pueden echar la culpa a nadie
Ayer Sánchez compareció en las Cortes y demostró una vez más que nos toma por idiotas a los que se puede mentir con descaro. Hablando del tramo ferroviario de Adamuz, nos volvió a decir que se renovó «de forma integral» durante el año pasado, negando así que la vía sólo estuviera parcialmente renovada. Es decir, a pesar de que hemos visto todos los españoles los tramos de vía con fecha de fabricación de 1989, tiene la desfachatez de decirnos que se renovaron el año pasado.
Y con la misma estrategia del apagón del 28 de abril de 2025, Sánchez declaró ayer que aún se está investigando qué causó un accidente que ha sumado 46 víctimas mortales. Así, «una vez sepamos qué ha fallado, pondremos en marcha las medidas necesarias para que estas tragedias no vuelvan a suceder». La evidencia del fallo a causa de la falta de mantenimiento no es suficiente para Sánchez. Y no lo es porque no puede echar la culpa a nadie. Ya han intentado echar la culpa a las administraciones de Rajoy y Aznar (debe de ser que Rodríguez Zapatero hizo por las vías férreas más que por la aerolínea Plus Ultra). Pero nadie se explica cómo en los ocho años de administración que está a punto de cumplir el Gobierno de Sánchez no ha sido capaz de acabar con los problemas de la vía. Con lo bien que se le da gobernar sin presupuestos desviando miles de millones a donde haga falta. Así han acabado –parcialmente– con la huelga de maquinistas.
Y para terminar de recochinearse de los diputados y de los españoles todos, el presidente del Gobierno destacó la importancia de la transparencia y del rigor en las inspecciones. Este es el Gobierno menos transparente de la democracia europea. Pero da igual lo que se diga. Lo siguiente será que es el Gobierno que lucha con más eficacia contra la corrupción. Lo del hermano y la mujer del presidente son detalles accesorios. Se quita a los dos de la escena pública y se espera a que escampe. Hay el pequeño problema de que de cuando en vez aparece por ahí el juez, Juan Carlos Peinado, y tiene la inconveniente intención de seguir investigando. También hace falta ser mala persona. Con lo bien que se está portando Begoña Gómez, desaparecida de la escena pública.
Tanto Alberto Núñez Feijóo como Santiago Abascal tuvieron muy buenas intervenciones de respuesta a Sánchez. No en vano así se las ponían a Fernando VII. Feijóo afirmó que en Adamuz se ha jugado «a la ruleta rusa con nuestra seguridad». De esta manera, el presidente del PP denunció que las familias de las víctimas han merecido un respeto del Gobierno que Sánchez no ha demostrado. Por su parte, Santiago Abascal también fue extremadamente contundente: «Afirmo con toda claridad que Adamuz fue un crimen y no un accidente». Y añadió: «El Gobierno es una calamidad, provoca calamidades, abandona a los españoles ante las calamidades y se aprovecha de ellas». Se puede decir más alto, pero no más claro.
El problema es que estas intervenciones parlamentarias, demoledoras para cualquier jefe de Gobierno de una democracia, empiezan a demostrar que España es cada vez más una democracia fallida: el presidente gobierna de espaldas al Parlamento. Y en una democracia parlamentaria, la legitimidad de quien encabeza el Poder Ejecutivo surge del Parlamento al que este presidente ignora.