Fundado en 1910
El ojo inquietoGonzalo Figar

Diario imaginario de mi primera semana como presidente del Gobierno

Ha sido una buena semana de arranque, así que invito a Rafa Nadal a comer a Moncloa y, ya que estamos, le anuncio que vamos a renombrar el Aeropuerto de Palma de Mallorca en su honor

Día 1. Personas.

Reduzco el Gobierno a 13 ministerios. Se acabaron las carteras ideológicas, duplicadas o inventadas para pagar equilibrios internos. Aquí se viene a gestionar.

Primeros nombramientos, con criterios claros: integridad, experiencia, solvencia y sentido de Estado.

En Interior, María San Gil. Patria, ley, entereza y autoridad moral.

En Economía y Hacienda, Iván Espinosa de los Monteros. Ideas claras, números encima de la mesa, libertad y cero complejos.

En Asuntos Exteriores, Ramón Gil-Casares. Diplomacia profesional, mundo, relación atlántica y cabeza sensata.

En Administración Pública, Pablo Isla, con un encargo muy concreto: hacer con la Administración lo que hizo con Inditex: poner al cliente (el ciudadano) en el centro. Simplificar, agilizar, digitalizar y exigir resultados.

Anuncio que Cayetana Álvarez de Toledo será cabeza de lista en las próximas elecciones europeas. Porque en Bruselas hay mucha, mucha batalla que dar, y batalla tremendamente relevante.

El resto de los nombramientos, siguiendo estos ejemplos.

Y, por arrancar el primer día con algo concreto, firmo un Real Decreto Antiokupas.

Día 2. Energía.

Sin energía fiable, barata y abundante no hay desarrollo, no hay industria, no hay empleo y no hay país que funcione.

Derogo la moratoria nuclear. Automáticamente. Amplío la vida útil de las centrales en activo mientras cumplan criterios técnicos y de seguridad. Y permito la construcción de nuevas centrales según criterios económicos y de seguridad energética, no según eslóganes.

España abandona oficialmente el objetivo del net zero y la llamada agenda verde. El planeta no está en riesgo existencial, pero el futuro de las próximas generaciones sí. No tiene sentido empobrecerse voluntariamente, siendo una parte mínima de las emisiones globales, y mientras otros siguen creciendo sin ningún complejo ni ese corsé ideológico.

Hago una prioridad absoluta de mi gobierno la estabilidad de la red eléctrica.

Día 3. Revolución fiscal.

Elimino por completo la cuota de autónomos. Nadie debería pagar por trabajar.

Elimino también el Impuesto al Patrimonio. Es, simplemente, un robo.

Anuncio una gran reforma fiscal. IRPF reducido a dos tramos, con un tipo marginal máximo del 30 %. El dinero está mejor en manos de los ciudadanos, que han sudado y luchado por ganarlo.

En paralelo, anuncio una rebaja sustancial del Impuesto de Sociedades, con el objetivo explícito de competir con países como Irlanda. Si queremos inversión, empleo y empresas que crezcan aquí, tenemos que ser atractivos.

Y, quizá lo más importante, una reducción fuerte de las cotizaciones sociales, para que contratar deje de ser una heroicidad. Porque el empleo lo crean los que contratan, y hay que hacérselo más fácil.

Atado a todo esto, impulso un programa de revisión de todo el gasto público. El Estado no puede, simple y llanamente, gastar tanto, gastar en cosas no necesarias y gastar sin lograr resultados.

Día 4. Servicio a los ciudadanos.

Anuncio un plan de reforma para, en menos de dos años, implantar una ventanilla única real, con atención digital rápida y eficaz en toda la Administración. No más peregrinaciones entre departamentos. No más papeles absurdos para decir lo mismo cinco veces.

Impongo un plan claro y medible: cada ministerio y cada gran organismo deberá presentar cada semana al menos dos normas, trámites o regulaciones que puedan eliminarse sin afectar a la seguridad ni a derechos básicos. Menos normativa inútil. Más sentido común.

Además, inicio un plan de coordinación con comunidades autónomas y ayuntamientos para homogeneizar normas, convalidar licencias y reducir cargas duplicadas. Si algo es válido en una administración, no tiene sentido que deje de serlo en otra.

Implanto el silencio administrativo positivo en primera instancia como regla general. Si la Administración no responde en plazo, a la primera, la respuesta es sí automáticamente. Los funcionarios que acumulen expedientes en silencio serán evaluados y sancionados.

Día 5. Administración Pública.

Arranco una auditoría integral de agencias, organismos autónomos, fundaciones públicas, observatorios y entes varios. Todo se revisa. Todo se justifica. Y lo que no aporta valor real, se fusiona o se elimina.

Inicio, además, un plan de privatización de empresas públicas y entidades públicas empresariales. El Estado deja de jugar a empresario. Vendo participaciones públicas en empresas cotizadas, como el paquete de Telefónica, y utilizo esos recursos para reducir deuda y aliviar la carga fiscal.

El Estado, a lo suyo, pequeño pero eficaz.

Día 6. Unidad de España.

Viajo a Barcelona y doy un gran discurso político. Un discurso de unidad, libertad e igualdad. España como nación de ciudadanos libres e iguales ante la ley. Como el marco común que garantiza derechos, seguridad y oportunidades a todos, también, y especialmente, a los catalanes.

Hablo claro: la nación española no es una imposición, es una conquista histórica de libertad. Es el espacio donde caben la diversidad cultural, la lengua, la creatividad y la ambición individual sin fronteras internas ni imposiciones externas.

Termino apelando directamente a los catalanes: sed grandes dentro de España. Aspirad a liderar, a crear, a competir y a prosperar en el mayor marco de estabilidad y libertad que tenéis. España no os empequeñece; España os multiplica.

Día 7.

Ha sido una buena semana de arranque, así que invito a Rafa Nadal a comer a Moncloa y, ya que estamos, le anuncio que vamos a renombrar el Aeropuerto de Palma de Mallorca en su honor.

Lunes vuelta a empezar. Queda muchísimo por hacer en inmigración, en vivienda, en educación, en la proyección de España en el mundo...

¿Algún líder actual haría algo similar a esto?

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas