Fundado en 1910
Post-itJorge Sanz Casillas

Ferraz, Torre Madrid y sauna Adán: nuevo recorrido para el 8-M

Sería una ruta de menos de tres kilómetros –mayoritariamente llanos y apta para todos los públicos– por la triada del feminismo fake sanchista

Leo que el Ayuntamiento de Madrid se ha puesto serio con las carreras populares que recorren el Paseo de la Castellana casi dos domingos cada mes. Reconozco que soy parte de esa tribu, que me gusta correr, qué le voy a hacer. Es mejor eso que votar a Errejón. Pero celebro la decisión del consistorio: la ciudad es de todos y en ella hemos de convivir. Lo que ha establecido Almeida –para quien no lo haya leído– es que solo las pruebas que hayan superado los 5.000 inscritos en su última edición podrán cruzar esta arteria de la capital.

Dicho esto, en previsión de la menguante manifestación del 8-M, propongo al Ayuntamiento de Madrid un recorrido alternativo por si esta convocatoria tampoco pasase de los 5.000 asistentes, cosa que tampoco es descartable.

Según un informe reciente de Fad Juventud, solo el 38,4 % de los jóvenes se identifica como feminista, mientras que prácticamente la mitad (el 49,2 %) percibe el feminismo «como una herramienta de manipulación política». Y no les falta razón, a la vista de los casos recientes. Porque un feminismo verdadero nunca protestaría como protestó por el pico de Rubiales para luego fingir sorpresa (cuando no indiferencia) con todo el caso Errejón y los sobones del PSOE. Por no hablar de las niñas de Irán o Gaza, pero ese es un debate demasiado largo para este espacio.

Decía, por tanto, que me ofrezco a diseñar un recorrido alternativo para la manifestación del 8-M si la cosa decayera por debajo de los 5.000 participantes y perdieran el derecho a terminar en Cibeles. Que ya sería triste, por cierto, porque los runners serán lo que sean, pero pagan su inscripción, mientras que muchas del 8-M cobran por estar detrás de la pancarta. Donde unos desarrollamos un hobby, ellas practican su modus vivendi.

El trazado que propongo partiría del número 70 de la calle Ferraz, junto a la sede del PSOE. Ya saben: «Soy feminista porque soy socialista». Seguiría caminando en dirección este hacia Plaza de España y haría una parada frente a la Torre de Madrid, donde José Luis Ábalos y sus amigotes le pagaban el piso a Jessica, la 'sobrina carnal' del ministro, que consiguió cobrar más que sus compañeros varones de Ineco toda vez que nunca apareció por la oficina. Ese nivel de empoderamiento bien merece un aplauso. Poca gente ha cerrado la brecha de género con tanta desenvoltura.

Desde ahí subiría por la calle de los Reyes hasta San Bernardo para una segunda escala junto a la sauna Adán. Desde allí pediría por la libertad de todos aquellos chicos y chicas que se tienen que acostar con desconocidos en régimen de semiesclavitud.

Por último, y dado que hay que esquivar el Paseo de la Castellana, terminaría la concentración frente al Ministerio de Igualdad, para exigir que se publique el número exacto de violadores que se han beneficiado de la ley del 'solo sí es sí'. También para pedir alguna dimisión por las pulseras antimaltrato que han fallado. No hace falta que se las pidan a la actual ministra, no hay por qué forzar. Pueden culpar a quien quieran de Adolfo Suárez en adelante, pues ya es sabido que el patriarcado viene de lejos.

Y con esto ya estaría. Sería una ruta de menos de tres kilómetros –mayoritariamente llanos y apta para todos los públicos– por la triada del feminismo fake sanchista, que se gasta 14 millones al año en publicidad mientras casi nada les funciona como debería.

comentarios

Últimas opiniones

tracking

Compartir

Herramientas