Fundado en 1910
Desde la almenaAna Samboal

Bailando la Yenka

Otros presidentes que le precedieron cedieron competencias. Él, que pronunció aquello de que la «nación es un concepto discutido y discutible», estaba dispuesto a ceder soberanía. Por esa razón harán oídos sordos a cualquier auto judicial, por incriminatorio que pueda parecer

Palomitas, chuches, refrescos o zumos naturales. Hagamos acopio de material para entretenernos lo que queda de legislatura, porque el teatro está servido. Los socialistas que todavía tienen algún pie en el suelo se declaran en shock o fríos. ¡Qué otra cosa podrían decir! Hay expectación por escuchar la explicación de la vicepresidenta de Sumar, Yolanda Díaz. Pero, sin duda, el mejor es Gabriel Rufián. Hay que admitir que domina el arte dramático como pocos. Elevó el tono tras la encarcelación de Santos Cerdán. Lo subió un poco más cuando mandaron a Ábalos a la cárcel. Y, ahora, se declara públicamente «jodido», con el corazón roto. ¡Qué gran letrista se ha perdido Alejandro Sanz! Dice ahora el portavoz de Esquerra que quiere explicaciones. Que no nos hagan reír. O llorar una vez más. De aquí a que Pedro Sánchez convoque elecciones, van a cantar baladas, interpretar escenas o hacer películas enteras, pero será para quedarse en el mismo sitio: izquierda, izquierda, derecha, derecha, delante, detrás, un, dos, tres. Y vuelta a empezar.

Los socios del gobierno no le permiten gobernar. A las pruebas me remito: si hay algo a lo que Pedro Sánchez no se ha atrevido es a llevar un proyecto de presupuesto a las cámaras. Pero le sostendrán, de eso no cabe duda. El PNV porque no quiere que gobierne Bildu; los de Otegi porque no se han visto con más reconocimiento y ventajas en toda su existencia; Junts porque debe estar esperando a que amnistíen a Puigdemont sin haberle siquiera juzgado; Sumar porque en cuanto acabe esta legislatura desaparece; y Podemos porque, aunque puedan desear que Pedro y Yolanda se despeñen, deben creer que si los derriban, sus electores se lo harán pagar. Pero, más allá de las razones o intereses particulares de cada cual, a todos ellos les une un denominador común: son hijos políticos de José Luís Rodríguez Zapatero. Sin él no hubieran saltado por los aires las alianzas tradicionales de España que nos alejan de Occidente y nos acercan al engendro bolivariano, los desiertos del norte de África o el Partido Comunista chino. Sin él y su adanismo, ETA y sus herederos políticos serían un capítulo sangriento, pero pasado, de la historia de la democracia. Sin él y sus tratos con Carod Rovira, sin su promesa de aceptar cualquier estatuto que aprobara el parlamento socialista-nacionalista de Cataluña, no se hubiera iniciado la puja autonómica centrífuga que nos ha traído hasta aquí.

Otros presidentes que le precedieron cedieron competencias. Él, que pronunció aquello de que la «nación es un concepto discutido y discutible», estaba dispuesto a ceder soberanía. Por esa razón harán oídos sordos a cualquier auto judicial, por incriminatorio que pueda parecer. Aunque el rumor estaba a pie de calle, ellos no se habían enterado de nada. Ahora, se rasgan las vestiduras. Después, amagarán con romper para parecer limpios ante la propia parroquia. Acabarán entonando el «y tú más» señalando a la bancada de enfrente. Izquierda, izquierda, derecha, derecha… Y a otra cosa. En breve, nos servirán algún escándalo nuevo como maniobra de distracción. Raudos… A poco que se descuiden, comenzarán a aflorar historias de barcos cargados de petróleo que los brókeres internacionales perdían a pie de puerto.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas