¡Se acabó!
Pero ni los sanchistas ni los socialistas que no lo son, pero callan o consienten, podrán echar esta vez a nadie la culpa. Es y habrá sido suya por entero. Y cuanto más dure, muchos españoles acabaran al final por alegrarse de que todos lo paguen
Pueden estirar la agonía, sí, pero saben que esto se acabó, que no hay ni escape ni vuelta atrás. El volcán ha reventado por los cuatro costados. Cada día suelta un colada de mierda todavía más grande y que supera a la que parecía insuperable del día anterior. Las últimas erupciones han tenido tal potencia explosiva que no han dejado ni tejado, ni pared ni muro en pie. Todo el tinglado del sanchismo ha volado en mil pedazos. Todos sus referentes, valores y símbolos han quedado hundidos en un inmenso cenagal.
Las putas de Ábalos son los joyones de ZP. Causan un mismo efecto destructivo y demoledor. Ambas demuestran groseramente la mendacidad, el juez Pedraz ha utilizado muy bien la expresión en su investigación de las cloacas de Leire y sus jefes, Zarrías y Cerdán, de una salmodia doctrinaria. Ellos eran, son y serán los exclusivos poseedores de la verdad y la virtud, Zapatero el santón resucitado y Sánchez, el «Puto Amo», que lo sacaba en procesión.
De todo ese relato ya no han quedado ni las raspas. Se desgañitan sus voceros, impostan la voz los coros, mienten todos a una, sin tregua ni pudor. Pero da igual. Con ello tan solo se hunden más en el cieno aún. Quedarán los abducidos, los fanáticos y los marcados por el hierro de la sigla, pero más allá, incluso entre una creciente mayoría de quienes les votaron, ya han perdido todo crédito y credibilidad. A Sánchez y a esta parva ya «no se los cree ni dios» y debiera tener cuidado el Papa cuando venga en parecer que el sí porque el arrimón que le están preparando por ese camino va.
En este sentido la sentencia es ya definitiva. Esto se acabó. Lo que no significa que Sánchez no se siga aferrando al poder. Lo está haciendo y lo hará cada vez con mayor encono y compulsión. Y lo hará, de eso no les quepa duda, mientras sus chantajistas valedores le puedan seguir cobrando y sus diputados uncidos puedan seguir viviendo del momio un día más. Lo de ayer en Roma no solo refleja todo su cinismo, sino que resulta la burla mayor: no convoca elecciones, aunque a él le vendría, eso ha venido a afirmar, muy bien en las urnas sino que no lo hace por el bien del pueblo español. Aunque ese pueblo clama, y así lo reflejan con cifras cada vez más contundentes todas las encuestas y la gente en casa y en la calle a todas horas, que quiere que le devuelvan la voz y votar.
Va a seguir, piensa que hacerlo sería suicida para él y prefiere hacer suicidarse a los demás. Temo, se me ha pasado estos días por la cabeza, que a alguno de los cercados por la justicia también puede habérseles pasado, ¡ojalá no! y que es peligroso incluso utilizarla, no se vaya a convertir en algo peor que una metáfora.
No hay metáfora, sino certeza, a tenor de lo conocido y de lo que todo apunta que se irá dando a conocer y a sentenciar, que la agonía sanchista, cada vez más espasmódica, va a resultar para ellos y su partido, algo devastador y atroz. Algo que los puede socarrar hasta los tuétanos y termine por acabar con el propio partido en sí.
Pero ni los sanchistas ni los socialistas que no lo son, pero callan o consienten, podrán echar esta vez a nadie la culpa. Es y habrá sido suya por entero. Y cuanto más dure, muchos españoles acabarán al final por alegrarse de que todos lo paguen, porque quienes tuvieron en su mano evitarlo y no lo hicieron son incluso más culpables que los demás. Porque para ese entonces el '¡Se acabó!' no solo será para Sánchez sino para todo el PSOE también.