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HorizonteRamón Pérez-Maura

El feminismo de Napoleonchu

Lleven al seminario a José Luis Rodríguez Zapatero, que debe de tener mucho tiempo libre porque hasta en Venezuela le han dado la espalda. Y él puede contar si rendimos cuentas todos o no. Y siempre fue feminista. Lo tiene todo

Antes de que todos los focos se centren en la llegada del Papa León XIV Napoleonchu ha tenido la ocurrencia de organizar en Madrid la V Conferencia Ministerial de Política Exterior Feminista. Yo ya sabía que España ya no tiene política exterior de Estado. No tenemos ni el más mínimo interés en ello. Pero de ahí a que nuestra política exterior sea definida con un término ideológico, todavía va un trecho. Y más en un tiempo en que el feminismo está quebrado desde que algunos han empezado a considerar a los transexuales mujeres con igualdad de derechos. Que les pregunten a las feministas clásicas (y de izquierda, por cierto) qué es lo que opinan al respecto.

Imagino el disgusto que se habrá llevado Napoleonchu. Porque a esta conferencia ministerial en la que participan 60 gobiernos, sólo han acudido cuatro ministros: el anfitrión, las de Exteriores de Colombia -que está de salida- y Andorra -una potencia- y la de Igualdad de República Dominicana. Vamos, que el éxito de convocatoria ha sido muy matizado: de ministerial tiene muy poco.

Alguno de los asuntos que se aborda en esta reunión que continúa hoy jueves son verdaderamente sorprendentes: «La salud y los derechos sexuales y reproductivos desde una perspectiva intersecciones. Una prueba de fuego para las políticas exteriores feministas». Una perspectiva intersecciones. No puedo olvidar de preguntar a un médico amigo mío con el que me voy de viaje hoy cómo se aplica una perspectiva intersecciones a la salud. No vaya a ser que no lo esté haciendo y le tenga que denunciar por machista.

Otra conferencia llevaba el ampuloso título de «Mujeres, paz y seguridad en la política exterior feminista. Recuperando los compromisos multilaterales y la rendición de cuentas». No es que el enunciado me aclare qué es una política exterior feminista. Pero sí me genera la duda de si lo que insinúan es que las mujeres quieren paz y seguridad por oposición a los hombres que deben desear guerra e inseguridad. Y tampoco me queda muy claro por qué la política exterior feminista es más partidaria de los compromisos multilaterales y de rendir cuentas. Hoy rendimos cuentas todos. Y si no, que lleven al seminario a José Luis Rodríguez Zapatero, que debe de tener mucho tiempo libre porque hasta en Venezuela le han dado la espalda. Y él puede contar si rendimos cuentas todos o no. Y siempre fue feminista. Lo tiene todo.

Y la última mesa de ayer fue «De Sevilla a Madrid. Financiación feminista reparadora a través de la Agencia Oficial de ayuda al Desarrollo y la justicia de deuda». Verdaderamente notable. Por financiación feminista ¿quieren decir que el dinero lo ponen nada más las mujeres? Lo de que esa financiación sea reparadora me gustaría saber si lo es para personas u objetos. Y, por último, siento haberme perdido la conferencia porque tendría el máximo interés en saber qué es la «justicia de deuda». Hasta ahora, la izquierda universal nos hablaba de la injusticia de la deuda, pero debe de ser que hemos entrado en una nueva fase y son las feministas las que han descubierto que puede haber deudas justas. O no. Más bien debe ser que van a hacer su justicia con la deuda y cancelarla sin pagar. Se admiten apuestas.

Napoleonchu dejó bien sentado ayer que durante dos días se convierte a Madrid «en capital mundial de la igualdad». Ya no saben qué decir con tal de tener algún protagonismo que nadie les reconoce. Pero lo peor no es eso. Lo peor es que éstas son las prioridades de este ministro. Napoleonchu no da para más.

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