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en el recuerdoAlfonso Ussía

Éxito internacional

Sánchez ha vuelto de Nueva York sin nada que valorar. Y mañana se marchará a Doñana a descansar del descanso. Es un ser ridículo. Y las derechas están obligadas, unos a regañadientes y otros con generosidad a cerrar las grietas

Pocos minutos después de despegar el avión que devolvía a Sánchez a España, el Gobierno de los Estados Unidos recomendó a sus ciudadanos que no viajaran a nuestro país por altos riesgo de contagio. Simultáneamente, España quedó fuera de la coalición liderada por los Estados Unidos para condenar el castrismo. Sánchez cumplió un viaje carísimo con la justificación de la economía y la inversión norteamericana en España, y retornó más bolo que antes de emprender su periplo. Paseó por Nueva York con veinte guardaespaldas, se fotografió con unos señores supuestamente empresarios, le dio un beso a una cocinera española, anunció que España alojaría al «Hollywood» de Europa, y con la añoranza lógica y normal que procura la ausencia de Doñana, inició su vuelta a España sin haber cumplido ninguno de sus objetivos.

No le recibió nadie. Biden se metió debajo de su cama hasta que le anunciaron que no existía peligro de otros 29 segundos de charla, y el alcalde de Nueva York, que en principio le había concedido una audiencia de 30 minutos, se excusó y terminó por no recibirlo. Una excusa muy humana y familiar pero no protocolaria. El señor alcalde había olvidado que su cita con Sánchez coincidía con la entrega de diplomas y reparto de premios en la escuela de su sobrina, Jocelyne, por la que el alcalde siente un especial cariño. Jocelyne, de nueve años de edad, fue merecedora del tercer diploma correspondiente al apartado 'Amor a los Mapaches', y su tío el alcalde de Nueva York no podía faltar a tan impresionante evento. De ahí que cancelara la reunión con Sánchez «que sólo ha venido a hacerse la foto». Lo cierto es que Bolaños, el sustituto de Redondo, se ha lucido en su primera estrategia internacional.

Simultáneamente fue publicada una encuesta de la Unión Europea. El dirigente europeo menos valorado es, precisamente, Sánchez. Estos reveses a Sánchez le afectan poco, por considerar que son consecuencia de la inferioridad intelectual de los seres humanos respecto a su persona. Pero lo cierto es que algo, quizá no muy concreto, le asusta. Si necesita veinte guardaespaldas para pasear por una ciudad en la que es prácticamente un desconocido, ¿cuántos precisa para sentirse seguro en una calle cualquiera de una ciudad española? Sánchez se mantiene por chulería y a sabiendas de la extraordinaria colaboración que le brinda en los momentos difíciles el llamado líder de la oposición.

Gobierna con los separatistas, los comunistas y los etarras, y de cuando en cuando, recibe en su rostro la brisa aliviadora que sopla desde la grieta de las derechas. Grieta que no ha abierto Vox, sino el PP, que para colmo, según las encuestas que no dependen de Sánchez, puede darle un repaso de los gordos en las próximas elecciones, siempre claro, con la ayuda de Vox, los no gratos para el PP, pero imprescindibles para sacar a patadas de la Moncloa al rebaño de la felonía. Casado cree que es Ayuso, y aquí se equivoca. Bueno, aquí, allí, allá, acá y acullá. No estaría de más una rectificación firme y sonora de la villanía pepera en Ceuta. Sucede que Casado carece de poder para tomar la decisión y depende de Teo, la señora Gamarra y Núñez Feijóo. Y claro, hay discrepancias.

Pero todo hay que olvidarlo y superarlo si la libertad en España está de por medio. La libertad, la recuperación económica, la detención del paro, la eliminación de los chiringuitos, y el retorno a la normalidad constitucional y democrática. Y para eso se necesita que el insultador deje de insultar y que el insultado acepte las excusas que no va a recibir en bien de España y los españoles.

Sánchez ha vuelto de Nueva York sin nada que valorar. Y mañana se marchará a Doñana a descansar del descanso. Es un ser ridículo. Y las derechas están obligadas, unos a regañadientes y otros con generosidad a cerrar las grietas.

Si se derrumba la muralla, España será aplastada.

  • Publicado en la web de Alfonso Ussía el 28 de julio de 2021
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