Begoña Gómez, clave para la cumbre de la OTAN
Dejarla fuera de la cita de Ankara sería algo así como no contar con Napoleón en la antesala de la batalla de Austerlitz
A finales del mes pasado, el correoso Peinado le retiró el pasaporte a la tetraimputada Begoña Gómez, que lo entregó en el juzgado el 24 de junio. La medida escandalizó a la izquierda. También suscitó críticas de esos comentaristas de supuesta derecha que en la práctica se comportan como abducidos por el Pensamiento PSOE.
¿Se pasó de celo Peinado? Se puede debatir. Pero desde luego los antecedentes de los Sánchez tampoco invitan a fiarse de ellos. ¿Por qué confiar en la acusada de cuatro delitos, unida además a un dirigente que considera que la mentira constituye una práctica honorable y que está tiznado hasta el tupé de corrupción?
Con el evidente ánimo de mostrar al mundo que Peinado es malvadísimo, y para darle unas dosis de carnaza a las televisiones del régimen, el 30 de junio la acusada Gómez pidió al juez que le devolviese el pasaporte entre los días 7 y 10 de este mes. ¿La razón? Asistir a la cumbre de la OTAN en Ankara, que comienza mañana, y ya de vuelta, y aprovechando que Turquía y el Reino Unido están pegados, a solo cuatro horas y media de vuelo, asistir en Inglaterra a la graduación de su hija (el aprendiz de sátrapa le ha costeado una educación VIP en el extranjero mientras que aquí arremete contra la privada).
Peinado ha solicitado su opinión a las partes personadas en el proceso. A la hora en que escribo, en la tarde del domingo, todavía no se ha pronunciado.
Sea cual sea su decisión, lo que está claro es que Begoña resulta clave para el éxito de la cumbre de la OTAN. Aunque de las seis que se han celebrado desde que su marido okupó el poder en 2018 solo ha asistido a dos, la última ya hace dos años.
De entrada, los conocimientos de Transformación Social Competitiva de la catedrática extraordinaria le pueden venir de perlas a Mark Rutte. También puede resultar interesante para la Alianza una sesión de la tetraimputada explicando desde la experiencia del vapor del inolvidable Sabiniano cómo conseguir que las tropas se relajen tras los traumas del frente. Y de cara a enfrentarse con un enemigo de psicología tan cesarista y retorcida como Putin, Gómez puede aportar su experiencia de convivencia con ese tipo de personalidades.
Algunos países europeos racanean a la hora de aportar más fondos para Defensa, lo que encorajina a Trump. Y ahí entra de nuevo en danza nuestra pseudoprimera dama. Gómez puede abrirles nuevas vías de financiación, explicando a los mandatarios atlantistas cómo logró pasar la boina a grandes multinacionales españolas y extranjeras para financiar un chiringuito sin utilidad alguna y a su mayor gloria.
Por último, debemos tener presentes «las políticas de cuidados», que tan queridas nos son a todos los progresistos y progresistas. En Ankara es probable que Donald vuelva a tirarle de las orejas a Pedro por escaquearse del gasto en Defensa. A pesar de que nuestro líder gasta una efigie más dura que el grafeno, en la que nada hace mella, bien está que se encuentre a su lado en este trance la mujer a la que ama «profundamente», según nos explicó en la inolvidable Carta a la Ciudanía, a fin de confortarlo anímicamente tras una posible refriega con el oprobioso Trump.
Si al juez Peinado no le convencen los argumentos que hemos expuesto, todavía existe una razón más: la Alianza de Civilizaciones, impulsada en su día por el admirable presidente Zapatero. Según esgrime el Pravda monclovita como causa de fuerza mayor, Begoña ha sido invitada a la cumbre de la OTAN por otra gran feminista, Emine Erdogan, la esposa del autócrata islamista Recep Tayyip Erdogan, que lleva un velo tan abultado y cerrado que parece el casco de un cosmonauta. ¡Cómo no van a tomarse ambas lideresas un café –o un té, que diría la directora de la Guardia Civil– para charlar sobre los «avances en derechos» de la causa feminista!
Por último, muy cruel será Peinado si priva a Begoña, tan vinculada al mundo universitario, de asistir a la graduación de su hija en Inglaterra. La cumbre puede acabar con una opípara cena en el salón más selecto del hotel Savoy, donde podrán reunirse los Sánchez-Gómez, brindar por lo bien que va el PSOE y hasta marcarse algún baile a los sones de La Danza de las Chirimoyas, tonada del tío de la joven graduada, el Maestro Azagra, precisamente estos días a la espera de sentencia.
Peinado, por favor, un poco de seriedad y sentido de Estado: ¿Qué va a ser de la OTAN sin María Begoña Gómez Fernández? Dejarla fuera de la cita de Ankara sería como no contar con Napoleón en la antesala de la batalla de Austerlitz.
(PD: Al final veo en una última hora que Peinado ha hecho una larga cambiada, se ha largado de vacaciones y le ha empaquetado a Begoña a su sustituto. El suplente se ha revelado como un auténtico Salomón: la deja ir a la graduación de su hija, pero no a la cumbre de la Alianza. Bien hecho, es un modo de demostrar que todos somos iguales ante la ley, incluidos los Gómez. Y los Sánchez).