La lista chunga
Ya te han colado el argumentario de los terroristas mientras cenabas, tan confiado. Con todo, la lista de Marlasca podría llegar a ser recordada como aquello de Al Capone y Hacienda
A Marlaska lo van a echar los suyos no por las traiciones que acumula (pues son compartidas); no por la forma, entre el desprecio y el abuso, con que trata a los policías; no por ser el colaborador necesario de Sánchez en sus innúmeros golpes a la ley y a la Justicia: a Marlaska lo van a echar los suyos por una lista para escoger tertulianos afines que algún socialista gris de su Ministerio, probablemente en comunicación, le encargó a un becario. Un becario indolente, deseoso de acabar lo antes posible con el aburrimiento de tragarse las tertulias principales de la tele y de la radio, recoger los nombres de los participantes, buscar en la red una pincelada sobre su carrera, y anotar si critica al Gobierno, si lo alaba o si no se entiende lo que quiere decir (en cuyo caso dirá que es de centro, o de centro moderado, insulto de particular punzada).
Comprenderán que, en el amanecer de la IA, mientras asistimos a las habituales jeremiadas que acompañan los cambios más felices de la historia, rodeados de luditas impotentes pues no saben qué máquinas romper en una economía de lo intangible, la famosa lista de Marlasca es una chorrada. Una vergüenza, sí, pero da más alipori, si ojeas la lista de marras, la necedad del trabajo, su inutilidad, que el autoritarismo implícito en el encargo. O sea, tampoco nos pongamos estupendos, las canalladas antidemocráticas cometidas por el sanchismo, y en concreto por el Ministerio del Interior son patadas a la libertad, pero patadas que te aciertan en la espinilla. Esto es una cosa de risa. Un becario más hábil habría introducido más chicha en la información sobre los tertulianos. Algo que sí permitiera estrategias inteligentes, como colocar una llamada en rojo sobre los nombres de derechas más lerdos o cobardes, aconsejando su contratación en todas las tertulias de la televisión pública y subvencionada.
Sin listas, sin becario (y sin escándalo), los resultados son mucho mejores. Ahí están las tertulias más exitosas del momento. ¿Acaso los productores o directores no han hecho una lista mental antes de sus fichajes? Arteros, te colocan a activos rusos entre personas normales. Tipos y tipas que se escandalizan con los desmanes del sanchismo igual que nosotros. Una vez te han familiarizado con esas serpientes y convencido de vuestras afinidades, cuando nada te hace dudar de su inocuidad, zas, te inoculan su veneno antisemita y su simpatía por el régimen de los ayatolás. Ya te han colado el argumentario de los terroristas mientras cenabas, tan confiado. Con todo, la lista de Marlasca podría llegar a ser recordada como aquello de Al Capone y Hacienda. Después de haber catado todos los abusos —y más—, intuimos que el exjuez va a caer por la lista chunga. Antidemocrática pero tonta, sectaria pero lerda, oscura pero publicada, inútil pero ruidosa. Un trabajo de colegio. De colegio cutre, de esos que nos hunden en PISA. Con lo que Marlasca da de sí para el mal…