La mayoría progresista de Henri Parot
La mayoría progresista que llama progreso a sacar de la cárcel a Henri Parot
El dominio que ejerce todavía la izquierda sobre las palabras es tan brutal que el mismo presidente que ha liberado esta semana al etarra Henri Parot, Pedro Sánchez, dijo el lunes sin inmutarse que su mayoría progresista es una garantía contra la ola ultra que amenaza a Europa. Con esa oposición entre una supuesta ideología benévola y defensora del progreso de la humanidad y de la liberación de Henri Parot contra otra ideología malvada y contraria al progreso. Y sin que demasiada gente se indigne por la manipulación.
Y he ahí el problema, que el retorcimiento de las palabras, progresista y ultra entre ellas, sigue funcionando, que es el tema de mi último libro La batalla de las palabras para una nueva derecha. En el País Vasco, con un desolador silencio casi generalizado sobre la liberación del asesino sin cumplir las penas y sin arrepentimiento probado. Y en el resto de España, algo parecido. Y no porque ETA se disolviera y la gente quiera olvidar, sino porque hay una mayoría de izquierdas y nacionalista, la llamada mayoría progresista, que ha decretado el olvido de los crímenes de ETA y la legitimación a posteriori de sus principales ideas. De ahí que el presidente de una nación democrática como España pueda negociar con los defensores de los terroristas la liberación de los asesinos a cambio de sus votos. Sin que pase nada, ni haya un escándalo generalizado, ni mucho menos una movilización de los intelectuales alertando sobre las amenazas a la democracia.
Los intelectuales, una buena parte miembros de la mayoría progresista, en lo que están es en lo mismo que Pedro Sánchez, en justificar pactos para sacar a los terroristas de las cárceles mientras que gritan ultraderecha todos los días. Hasta el delirio esta semana, tras el triunfo de la AfD en Sajonia-Anhalt, con argumentos que parecen humor negro para los españoles que hemos sufrido, y sufrimos, a ETA y al nacionalismo más extremista de Europa. Dice la mayoría progresista que la AfD es un grave peligro para la democracia porque tiene un concepto «étnico» de Alemania y separa a la gente por grupos étnicos, y te lo dice sin sonrojarse, cuando la tal mayoría progresista incluye al nacionalismo étnico vasco y catalán que cree en la etnia y que discrimina al grupo étnico «español», todo ello con el apoyo entusiasta de la izquierda nacional, o «estatal», que dirían ellos. Tampoco se sonrojan un pelo cuando claman contra el nazismo quienes se proclaman orgullosos herederos del comunismo, lo siguen reivindicando hoy en día y dicen que no se puede equiparar al nazismo. Y hablan de la amenaza ultraderechista, pero niegan que exista la ultraizquierda.
Henri Parot fue condenado por asesinar a 26 personas, cinco niñas entre ellas. Ni se ha arrepentido ni el antiguo brazo político de ETA ha condenado sus asesinatos, pero le han aplicado un caprichoso tercer grado que le permite salir dos años antes del fin de su condena. Y no es que el arrepentimiento exima del cumplimiento de la justicia, pero al menos es una reparación a las víctimas y a la sociedad. Pero nada de eso, la mayoría progresista, con Sánchez al frente, lo ha sacado de la cárcel, en obscena demostración de lo que quiere decir cuando habla de progreso.