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LiberalidadesJuan Carlos Girauta

Nuevos indignados

¿Cuál era el apego real, el compromiso efectivo de quienes capitalizaron la acampada de 2011? ¿Qué prometía el 15-M? Te cuento. Una reforma electoral perfectamente legítima, que introducía la proporcionalidad y abría las listas. Visto bueno. Nunca más lo plantearon

Personas entrañables de la derecha cándida contaban en 2011 que habían pasado por Sol y que aquellos jóvenes estaban cargados de razones. El mayor problema de la derecha, cándida o taimada, es que no se esfuerza por estudiar a la izquierda. El llamado progresismo –hoy entendido como recelo ante el progreso– lleva un siglo explotando su adscripción a la bondad. 'El bando del bien' llamó Stephen Koch al principal logro propagandístico de la Komintern y de su genio del mal, Willi Münzenberg, cuyo gran hallazgo, una argucia moral, sigue funcionando como un reloj suizo. Hay quien se creyó las buenas intenciones del 15-M. Hay quien se vuelve a creer, aunque sea con cautela, las chorradas de la nueva camada de Sol.

En realidad bastaría con observar los frutos de aquella prolongada orgía maloliente: el surgimiento de un partido político que imprimió la cara de su líder en las papeletas. Hasta tal punto se creció. El enriquecimiento del sujeto y la colocación de sus sucesivas parejas. La promesa incumplida de contentarse con un sueldo de tres salarios mínimos. La austeridad fingida de anunciar sus renuncias a prebendas. Solo anunciaron, jamás cumplieron. Los jefecillos de Podemos usaban a sus chóferes para cualquier cosa: ir a la farmacia, llevar a la hija al colegio, hacerles la compra. Buenos son ellos. Porque ese es el equívoco central: que ellos son buenos. No lo son. Y si lo fueran, el infierno está empedrado de lo que ya sabes.

¿Cuál era el apego real, el compromiso efectivo de quienes capitalizaron la acampada de 2011? ¿Qué prometía el 15-M? Te cuento. Una reforma electoral perfectamente legítima, que introducía la proporcionalidad y abría las listas. Visto bueno. Nunca más lo plantearon. Vivienda digna. ¿Quién no la quiere, ¿verdad? Visto bueno. Hasta la operación psicológica Maricarmen, ni se han acordado. Reforma fiscal que favoreciera a las rentas inferiores. Excelente iniciativa. Visto bueno. Su participación en el Gobierno de España no fue por ahí sino por la penalización desincentivadora de las rentas que ellos llaman altas (más de sesenta mil) sin que se les caigan las joyas de vergüenza.

Abolición de los sueldos vitalicios. Lo suscribo. Basta de pagar a expresidentes autonómicos, de gobierno, a miembros del Consejo de Estado. Visto bueno. ¿Recuerdan alguna propuesta al respecto por parte de la banda del bien? Yo tampoco. Carácter vinculante de los programas electorales. Me parto. Si se aplicara eso, Sánchez habría dejado de ser presidente el día después de ganar la moción de censura. O quizá el mismo día. Los incumplimientos de Sánchez son tantos y tan conocidos que el tema aburre. Con todo, no le doy el visto bueno: en España, el mandato no es directo, a Dios gracias. Transparencia en las cuentas y financiación de los partidos. ¿Dónde hay que firmar? Obligatorio. Visto bueno. El sanchismo ha sido la etapa más opaca al respecto; la financiación de la izquierda española es un asunto para la DEA. Hay más, pero siempre es lo mismo: mentiras muy rentables.

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