Quieren otra guerra civil
No creo que fuera un simple susto, porque eso sí lo hubieran hecho los narcotraficantes extremeños a los que les quisieron hacer el encargo. A lo que ellos se negaban era a matar a la juez. Los narcos son gente de orden y honor. No como Leire, y Cerdán y quien les encargó resolver lo de su hermano
Las evidencias se suman cada día. La toma de las calles que hemos visto desde que se desahució 24 horas a la okupa ilegal del piso de Sáinz de Baranda, la izquierda ha perdido el pudor y busca la confrontación directa. Manuela Bergerot, la lugarteniente de Mónica García en la Asamblea de Madrid se lo dijo bien claro el pasado jueves a Isabel Díaz Ayuso: «¡No habrá paz!». Guerracivilismo en estado puro. Dicho por la mano derecha de la mema (medico y madre) de las pistolas.
Esta es la forma de actuar de quienes se creen con derecho a retener el poder al margen de los procedimientos democráticos. Que es lo que Sánchez lleva haciendo al menos desde 2023. Si no desde que en 2016 intentó hacer trampas a su propio partido trufando las urnas con sus propios votos tras una cortina. Sin pudor.
¿Hay alguien que todavía crea que no está dispuesto a la confrontación civil después de ver cómo los que actuaban a sus órdenes intentaron un atentado contra la juez Biedma? Y no creo que fuera un simple susto, porque eso sí lo hubieran hecho los narcotraficantes extremeños a los que les quisieron hacer el encargo. A lo que ellos se negaban era a matar a la juez. Los narcos son gente de orden y honor. No como Leire, y Cerdán y quien les encargó resolver lo de su hermano.
Sánchez ha decidido gobernar al margen del Parlamento. Literalmente dándole la espalda. Ya lo dijo al principio de la legislatura. Se ha saltado todos los procedimientos democráticos y como culminación de su vesania perversa piensa seguir legislando hasta la constitución del nuevo Parlamento, alrededor del 20 de diciembre con la Diputación Permanente de las Cortes. Porque el mandato de ésta se mantiene en funciones hasta que haya un nuevo Parlamento. Así estamos viendo que lo que el pleno de la Cámara rechazó se aprueba ahora por un miniparlamento con una composición diferente. Y ahí tenemos a Aitor Esteban diciendo que este procedimiento es muy sucio, pero que ellos no tienen más remedio que apoyarlo porque ya votaron a favor del decreto en el pleno. No, señor Esteban. No. Las formas tienen una enorme importancia. Y no sólo es el huevo, también es el fuero. Pero usted, en la línea histórica del PNV, sabe venderse al mejor postor. Por algo le eligieron presidente del partido pese andar muy escaso de apellidos vascos.
Estamos viendo la descalificación de todos los que no les dan la razón. El Parlamento vota en contra de un decreto y lo denuncian por estar al margen de una supuesta mayoría social. O sea, que la mayoría social ya no elige quién forma parte del Parlamento. ¿Cómo se conforman las Cortes entonces? ¿Los diputados y senadores no representan a nadie? Para Sánchez no. Para él prima la calle.
Quien ataca a las instituciones así y se salta la Constitución varias veces a la semana lo hace porque pretende quedarse en el poder a toda cosa. Está dispuesto al fraude electoral como ha demostrado con la ley de nietos que es lo que se hace cuando no se cree en la democracia. Y los autócratas se creen con derecho a derramar sangre por el bien de quien él cree que debe ser protegido. Y así empiezan las guerras civiles en cualquier lugar del mundo. Y en España sabemos de guerras civiles más que nadie. Tres en el siglo XIX, una en el XX… ¿En el XXI? En la Transición intentamos dejar nuestra última guerra atrás y mirar al futuro juntos. La izquierda de Rodríguez Zapatero y Sánchez ha devuelto la guerra al centro de la vida política de este momento. Y están muy cera de prender la mecha. Ojalá me equivoque. Pero hay demasiadas evidencias de lo que me temo.