Cartas al director
Dónde están las ideas
Se puede hablar de lo que se quiera, siempre es bueno, pero todos sabemos que dialogar sobre lo que no puede ser, no vale para nada. Hablar de la unidad de España a ninguna parte nos lleva. Y ahora nos estamos fiando al próximo resultado electoral favorable a los partidos constitucionales. Pero ya no sabemos quién defiende la Constitución, puede que solamente uno. El otro depende de quien pretende destruirla. Como los independentistas vascos y catalanes, los comunistas de Putin y alguno más que se agrega al pesebre de la destrucción. El futuro, si nada se hace, puede ser catastrófico para este gran país.
Cuando el sistema establecido falla y el diálogo no es posible por los términos en los que se pretende y el objetivo que se persigue. ¿Qué se puede hacer? En el sistema democrático y constitucional tiene cabida todo el mundo, pero que nadie pretenda destruirlo. Es la grandeza de la democracia, a pesar de tener sus debilidades y riesgos de confrontación, más allá de las urnas. No se puede quedar como solución ceder y asumir la destrucción del propio sistema, como pretenden algunos.
No entiendo de política, ni tengo capacidad intelectual para dar un consejo a estos «grandes políticos» que viven de los impuestos de todos los españoles. Pero me voy a permitir por lo vivido y haber dado «la vuelta al jamón» hacer algunas preguntas sin pretender descubrir ningún hueso. Porque no se ha cambiado el sistema electoral, para que todos los votos valgan igual. Ya tenemos la nomina de las pensiones unificadas, lo único que nos iguala. Porque no todas las fuerzas de seguridad están al servicio de todos los españoles por igual. «algunos tienen tres policías y otros cuatro». Y la sanidad y la educación, porque no son iguales para todos.
Y la justicia, porque no es independiente del poder político. Separación de poderes. La justicia tiene que ser justa rápida y nunca partidista de partido.
En definitiva todos los españoles iguales, con los mismos derechos y obligaciones, la misma libertad y justicia para todos. Quien me contesta…