Cartas al director
Día de la Madre y amor de madre
Amor de madre es una frase que se tatúan con relativa frecuencia jóvenes con una conducta desviada, que los ha llevado a cometer delitos o a consumir drogas prohibidas, de tal manera, que en las cárceles es posiblemente donde se den los más altos porcentajes de personas con dicho tatuaje. Y eso es así, porque cuando esas personas han tocado fondo y han acabado privados de libertad, se dan cuenta de que no hay amor más auténtico en este mundo que el de una madre, porque una madre no los abandona jamás, y lo comprueban visita tras visita en el centro penitenciario, donde la única que no falta es la madre, que además de su cariño y comprensión, procura proporcionarle todo lo que necesita, aunque ella carezca de todo; mientras que los demás: amigos, compañeros de fechorías, novia, esposa, hijos, familiares… poco a poco lo van abandonando, pero la madre siempre permanece fiel con su amor junto al hijo al que nunca abandona.
Las madres siempre nos dan casi lo que no tienen, nos protegen, se esfuerzan para darnos un hogar, nos educan con su ejemplo, nos enseñan valores, nos dejan bien claro cuáles son los límites entre lo que podemos y no podemos hacer, nos enseñan el respeto a los mayores y a las autoridades, se esfuerzan por facilitarnos una vida mejor a la que ellas tienen para que no nos falte de nada, aunque ellas carezcan de casi de todo; nos enseñan a ir con la verdad por delante, a ser creíbles, donde la palabra tenga más valor que lo dicho y firmado ante notario. Nos repiten una y otra vez: «Aunque seamos pobres, hay que ser honrados»; que, aunque nos equivoquemos, nuestra rectitud de intención siempre debe estar fuera de toda duda; que los bienes materiales de los que podamos disponer y disfrutar los tenemos que conseguir trabajando honradamente. Por eso hay que decir, con ocasión del Día de la Madre: ¡Gracias por vuestro ejemplo y por habernos dado la vida! ¡Felicidades a todas las madres del mundo!