Cartas al director
Dámelo pensado
Hace unos años, un profesor de Filosofía de la Naturaleza nos puso el siguiente examen: desarrollar un pensamiento sobre el término «Espesor». Fue un examen muy curioso, porque lo podíamos realizar en casa. Eso sí, el pensamiento tenía que ser original.
Hoy vuelve a mi memoria ese examen, porque se cumple lo que el abajo firmante avisó: una sociedad puede perder espesor. No conocía a Zygmunt Bauman cuando lo escribí. No sabía nada de la «Modernidad líquida» ni del emotivismo moral que nos rodea. Pero cuando uno ve en su país lo que está sucediendo, cae en la cuenta de lo que es la falta de espesor.
Esa escasez de espesor se puede resumir en esta frase: Dámelo pensado. Que otros piensen por mí, que para eso les pagan. Mientras tanto, como el engranaje de una maquinaria chirriante, yo seguiré haciendo lo mismo de siempre: trabajar, ganar dinero, descansar. Que piensen otros.
El Estado de Bienestar puede ser progresista o de derechas; puede votar a Podemos o a VOX. Es la misma moneda con sus caras. Solo vivimos para descansar y que nadie me moleste. Que me den el pensamiento mascado a través de las redes sociales, las televisiones o los «influencers» del momento. El Estado de Bienestar es ese Leviatán que devora la libertad de pensamiento.
Pero siempre habrá un listo que salga de esa espiral y que controle al Leviatán. Uno que pueda mirar desde su altura y poder «pastorear» a ese nuevo hombre-masa orteguiano. Ese es el ser más peligroso que pueda existir en la faz de la tierra. Llámalo dictador, tecnócrata o Anticristo. Tenemos unos cuantos ejemplos en la Historia.
Cuídense del hombre-masa. Piensen, lean, tengan sentido crítico.