Cartas al director
No fue por odio a Israel, fue por odio a España
Que las protestas contra la Vuelta Ciclista a España se hayan iniciado en Cataluña, Navarra y el País Vasco no ha sido un tema baladí, ni mucho menos casual.
Al igual que los nacionalistas vascos y catalanes no pueden soportar oír el himno español sin silbarlo, ni pueden soportar que una bandera española ondee en el Camp Nou o en Anoeta, tampoco pueden soportar que la Vuelta Ciclista a España pase por sus sagradas tierras. Lo consideran una afrenta a su soberanía, una violación de su espacio vital, para ellos no son inocentes ciclistas los intrusos sino tropas enemigas montadas en bicicleta. El nacionalismo por naturaleza distorsiona la realidad.
El hecho de que las protestas contra la vuelta hayan empezado en estas zonas geográficas de España y no en otras, es sin duda una evidencia de que la motivación de estas revueltas ha sido más por un odio a España que por un odio a Israel.
No se trataba de redimir al pueblo de Gaza, eso no era más que la burda excusa que necesitaban los nacionalistas para ocultar su verdadero fin, que no era otro que la voladura de uno de los eventos deportivos más queridos y entrañables de España.
Cuando la vuelta dejó estas tierras «ocupadas» los comunistas y socialistas recogieron la antorcha de estas «supuestas» protestas por Gaza. La izquierda lista y oportunista como siempre supo apropiarse de este falso relato para sacar rédito político del mismo. Una de sus múltiples habilidades para el mal a lo largo de su historia, ha sido utilizar la desgracia ajena para beneficio propio.
Pedro Sánchez el domingo terminó por poner la guinda a esta farsa, alentando a los exaltados a redoblar sus esfuerzos para que consiguiesen su propósito: reventar la vuelta.
¿Alguien se imagina a Macron alentando a una jauría de energúmenos para que se carguen el Tour de Francia?
¿Alguien se imagina a la Policía francesa por orden de sus mandos políticos dejando que lo hagan?
A mí no me ha extrañado nada que Pedro Sánchez no haya tenido el más mínimo respeto por la Vuelta Ciclista a España, en el fondo ha sido un acto completamente coherente y consecuente con toda su trayectoria política.
¿Alguna vez ha respetado Pedro Sánchez los símbolos y las instituciones de España?
Es evidente que no, ni ha respetado a la Corona, ni ha respetado a la constitución, ni ha respetado al parlamento, ni ha respetado la independencia judicial, ni ha respetado la voluntad de los españoles en las urnas, por no respetar ni siquiera ha respetado a su propio partido.
¿Por qué vamos a sorprendernos ahora de que no haya respetado la vuelta ciclista a España?
Otro símbolo de la unidad de España que Pedro Sánchez socava.