Cartas al director
Cautivos de China
Supongo que el desplazamiento a China de nuestros monarcas es del todo imprescindible a la hora de fortalecer el mercado bilateral. Quiero entenderlo, además, como alternativa a los caprichos mercantiles de Trump. No obstante, permítanme que albergue algunas dudas en relación con China, de la que sospecho que somos totalmente cautivos a la hora de dotarnos de semiconductores y recursos minerales estratégicos, cuya carencia podría paralizar nuestra producción industrial en distintos sectores.
No podemos seguir así, dando pábulo a que los nacionalismos estatales europeos coarten el proceso de construcción europea. Qué hemos de hacer los ciudadanos para que Europa se forje en la unidad, aunque solo sea para evitar el ninguneo chino y de EE.UU. Hemos de dotar de autonomía estratégica al continente. Hemos de promover reformas en los parámetros sustanciales de participación, así como hemos de reformar del mismo modo el mecanismo de adopción de decisiones comunes. No pueden bloquearse los proyectos fundamentales por pulsos identitarios e intereses minoritarios. Hemos de agilizar los tiempos procesales. A qué esperamos para diversificar proveedores; fortalecer la colaboración con otros ámbitos; y sobre todo, alentar e impulsar desarrollos propios con los que dotarnos de recursos nuestros.
Hemos sido punta de vanguardia durante siglos. ¿Qué estamos haciendo tan mal, hasta el punto de ser rehenes de China y de EE.UU.? ¿Es que somos masoquistas? Parece que nos gusta humillarnos ante Trump y arrastrarnos hacia China. Es cierto que son identidades y mercados que hemos de considerar. Los distintos polos hemos de coexistir en este globo terráqueo en el que todos estamos inmersos. Pero por favor, en condiciones aceptables de participación. Y entre tanto, seamos muy nosotros por encima de todo. Europa lo primero.