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Cartas al director

Vil metal

Antes de comenzar a afrontar problemas unos se pasan por las cantinas hasta perder el conocimiento y otros por las iglesias hasta recuperar la razón por lo que creo que fue Dios quien puso en manos del hombre dos armas poderosas que le resultarían de complicada administración, la inteligencia y los instintos; con la inteligencia hiló cabos y llegó a la conclusión de que con dinero podría comprar todo lo que sus instintos le reclamaran y así dejó de trabajar para sobrevivir y comenzó a hacerlo para supervivir.

La reflexión se le tornó en obsesión y cuando el poder de poseer cosas superó su valor el hombre perdió el control sobre su existencia lo que lo condenaba a volver a empezar de cero, unos desde abajo en libertad y otros desde la reclusión de una prisión donde, alejados ya del vil metal, poder recuperar, quizá tras cinco, diez o quince años y un día de reflexión, el valor de las cosas que poseemos y no el valor de su posesión, la cordura. Al igual que dejar reposar un postre puede mejorar su sabor, dejar reposar las ideas puede mejorar su percepción.

Luis Cabaneiro Santomé

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