Cartas al director
Las murallas de Jericó
Las murallas de Jericó eran fortificaciones masivas que protegían una de las ciudades habitadas más antiguas del mundo. En el actual panorama patrio, no son pocos los políticos que, quizá inconscientemente, se están haciendo eco en el arte de levantar muros.
Por un lado tenemos al que es líder (o pretende serlo) de la izquierda ideológica (¿progresista?) proclamando que hay que levantar un muro contra la derecha extrema y la extrema derecha; hábil juego de palabras que no dice nada, pero que sirve para estigmatizar a la mitad de los españoles. En ese mismo espectro tenemos (siguiendo con los juegos de palabras) a la extrema izquierda, herederos del comunismo; en su línea ideológica determinantemente excluyente y guerracivilista, la señora Belarra dijo hace unos días que «o reventamos a la derecha o la derecha reventará a la gente». Otro juego inane de palabras, porque implica que «la derecha», cual si de un espíritu maligno se tratara, es un ente inmaterial ajeno a las personas.
En el otro extremo tenemos a quien, autoproclamándose salvador de la patria, quiere desalojar al actual inquilino de la Moncloa. Pero su discurso no es coherente con sus actos, porque estos, lejos de lo que dice pretender hacer (echar al señor Sánchez), están levantando otro muro, declarando como su enemigo número uno a quien realmente puede ser el próximo presidente del Gobierno de España.
Y, entre medias, está el PP, que no es capaz de conectar con una mayoría suficiente de españoles que confíen en él para gobernar, en parte por torpeza propia y en parte porque el sentido común hace ya tiempo que inició el abandono de la sociedad española (y europea, añadiría yo).
La pregunta es ¿hay alguien capaz de tocar las trompetas, como hizo Josué, para derribar tanto muro y gobernar, de manera sensata, esta nuestra querida patria? Al lector, a la sociedad civil, le dejo que responda según su mejor criterio.