Cartas al director
Aún estamos a tiempo
Me temo señores que me van a caer collejas por todos los lados. Pero bueno… Me atrevo. Basamos nuestro activismo político en un frente común contra Sánchez. No en vano porque, perdónenme, Sánchez es muy hábil, y además es único. En su egolatría se ha desprendido de todos y de todo, y en el PSOE ya queda él solo. El PSOE es él en su soledad. Y sin embargo, llevamos ya para ocho años de Frankenstein; de es cosa de pasado mañana; de no pasa de una semana; de no hay por dónde cogerlo. ¿Dónde está nuestra autocrítica, que ya son ocho años y aún no lo hemos conseguido, siendo en teoría tan fácil a jugar por la inutilidad del rival? ¿A ver si es que hemos de derivar nuestra artillería contra nosotros mismos?
Hemos basado nuestro proyecto en hacerle la contra hasta echarle. Un proyecto que además compartimos con quienes nos disputa el electorado. Con quien ha de ser nuestro socio y con quienes competimos y nos enfrentamos. Yo, cuando menos, estoy ya cansado de estar embarcado en un proyecto que parece una rosa de los vientos. Perdigonazos a todo cuanto se mueve. Un discurso de confrontación en que siempre hablamos del mismo y nos apoyamos en la misma puesta en escena. Un discurso que esquiva lo propio. Que evita nuestro proyecto, que nunca acabamos de definir. Que, desgastados ante el adversario, elude centrarnos en nuestro empuje y nuestras ilusiones. Siempre como denominador común, nuestra alma contra Sánchez.
¿Por qué no nos centramos en nuestro propio norte, en ilusionarnos e impulsarnos sin mirar a los demás? Y si encerrados en su propia atalaya nuestros líderes no lo consiguen, busquemos otros más eficientes. Más centrados y entusiastas. Con más luces. Disponemos de ellos. A mí me gusta Juanma Moreno. Tanto como me disgustan la mayoría de los tochos que nos dirigen. Está claro que esto no va. Yo ni siquiera sueño con que lo consigamos por nuestro propio mérito, sino más bien por desventura del rival. Pero nada… Ahí sigue. No es su destreza. Es nuestra incompetencia, y así no vamos a ningún lado. Instalado en agotar su legislatura, aún estamos a tiempo.