Cartas al director
Moción de censura a Pedro Sánchez
Tras el último capítulo de la sesión bronca del Congreso de los Diputados, con un Pedro Sánchez convertido en un vulgar matón de barrio, faltando a la cortesía parlamentaria y arropándose, de forma cobarde y ruin, con la inmunidad parlamentaria en sus manifestaciones de «odio», sin h, contra la oposición, a Núñez Feijóo solo le queda una opción: romper definitivamente con el gobierno. La dignidad antes que nada.
Pero hay que esperar al momento oportuno, es decir, tras las elecciones andaluzas del 17 de mayo y sus resultados. Andalucía, guste o no, se ha convertido en el definitivo test del desgobierno ultra de Pedro Sánchez, y si la extremista exvicepresidenta Montero destroza al PSOE, como es de esperar, significará que la soberanía popular exige ya un cambio a través del sufragio. No se puede secuestrar a la voluntad mayoritaria de todo un pueblo.
Ya se sabe que Sánchez no convocará elecciones anticipadas. Y no se puede esperar todo un año sin gobierno, sin aprobar presupuestos, sin una norma legislativa en vigor, es el fin de esta incalificable e inútil legislatura. Feijóo deberá presentar una moción de censura, con un candidato independiente para que los partidos, que ya no apoyan a Sánchez, la voten.
Mientras tanto, hay que dejar a este desgobierno completamente sin apoyos para que se vaya desmoronándose como el castillo de arena que es. Comenzando con no darle un solo voto a favor. Es la situación real y la cruda realidad.
Por cierto, ya está filtrándose una noticia bomba desde fuentes del mismo PSOE que, a sabiendas del desastre electoral de la súper candidata empoderada, Pedro Sánchez ya tiene calculado recuperarla, por eso mantiene su acta de diputada nacional. Viene solo a hacer el paripé a Andalucía, faltando el respeto a los andaluces. No tiene intención alguna de sentarse en la bancada de la oposición. Todo es postureo y falsedad entre Sánchez y Montero.