Cartas al director
Noelia, descansa en paz
La muerte de Noelia repugna a la razón. El Estado debería estar proporcionando con todos los medios posibles una vida digna, no una «muerte digna». No debemos juzgar a sus padres, a Noelia. Yo al menos no lo haré. Sí debemos juzgar al Estado que, teniendo la tutela de Noelia, renunció a prestarle toda la protección y el apoyo posible para rescatar a esta pobre chica del pozo en el que se encontraba y al que llegó tras una trayectoria vital marcada por el trauma, el dolor, el sufrimiento y la falta de comprensión y cariño. La alternativa que le proporciona el Estado es una inyección letal. Un Estado que priorizó una ley de eutanasia sobre una de cuidados paliativos para asegurar que ningún paciente solicite la muerte por falta de atención.
Tenemos que reflexionar como sociedad ante tanta deshumanización. ¿Con todos los avances médicos y terapéuticos para mejorar la salud física y mental de los pacientes, no se podría haber hecho más para proporcionarle a Noelia un futuro de esperanza? Qué poco empeño en apostar por la vida, en defender la dignidad humana, pero qué diligentes para ejecutar una vida.
Noelia, ojalá pudieras seguir entre nosotros. Descansa en Paz.