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Cartas al director

El PNV acorrala a Sánchez

El rechazo parlamentario a la propuesta de prorrogar y limitar la subida de precios de los alquileres y la inesperada grieta abierta anteayer mismo en las relaciones entre el Gobierno y el PNV tienen visos de poderse convertir en algo más que un contratiempo en los planes de Pedro Sánchez, para agotar la legislatura. Durante toda la jornada se sucedieron trastornos que, sumados todos, evidencian una enorme dificultad para mantener en pie un Ejecutivo al que le fallan apoyos internos y externos. Esa pérdida de mayoría suficiente no es nueva, pero sí lo es que el PNV diera ayer señales de iniciar un nuevo tiempo en sus relaciones con Moncloa, dejando atrás los momentos de entendimiento.

Por un lado, no brindando su apoyo a la prórroga del decreto sobre alquileres y, por otro, expresando un profundo malestar por una mofa del PSE hacia su líder, Aitor Esteban, que fue de lo más inoportuna. El PNV había sido hasta ahora un grupo al rescate de Pedro Sánchez en los momentos más complicados, tendiendo puentes con otros socios de investidura que, como Junts, ya habían propiciado derrotas parlamentarias del Gobierno. Sin embargo, no solo no movió un dedo con los de Carles Puigdemont por salvar el decreto de vivienda sino que, tras la mofa socialista por unas palabras de Esteban sobre la negociación del nuevo estatuto del País Vasco, confirmó que en la sesión de control pediría a Sánchez que explique cómo pretende mantener viva lo que queda de legislatura con una aritmética parlamentaria negativa.

La intervención de la portavoz Sra. Vaquero permitirá comprobar la intensidad del enfado de los nacionalistas y si realmente puede suponer un giro importante al rumbo de una legislatura que, entre otras carencias, avanza sin Presupuestos Generales del Estado, una herramienta que si el Gobierno ha sido incapaz de actualizar desde 2023 contando con mayor margen de entendimiento con otros partidos, difícilmente va a poder sacar adelante para 2026 o 2027 con la palpable fragilidad actual.

La soledad parlamentaria de Pedro Sánchez es cada vez mayor y mantener el poder durante un año con escasas opciones de sacar adelante las medidas que necesita el país se antoja una pretensión fuera de lo normal. Un adelanto electoral parece razonable e inevitable para evitar un año de parálisis y quién sabe si quizá, incluso, no sea descartable en los planes de Sánchez aprovechando el tirón del liderazgo internacional anti-Trump y los nuevos pactos PP-Vox en varias comunidades autónomas, que fueron la chispa de las elecciones de julio de 2023 que le han traído hasta aquí.

Genaro Novo

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