Cartas al director
Feijóo esperando la oportunidad
Hace unas semanas que Feijóo explica que no busca una moción de censura al uso, sino con varias condiciones. La primera, que salgan los números; la segunda, que Vox no formaría parte de su gobierno en el caso de que fuera aprobada la moción; y tercera, la prioridad de ese gobierno no sería perdurar en el tiempo, sino la convocatoria de elecciones en el espacio de tiempo más breve posible. Y, en ese espacio de tiempo, tomar las medidas necesarias para abrir un proceso de reestructuración de las instituciones del Estado para recuperar la identidad y responsabilidades para las que fueron creadas. Y no estén, como ahora, al servicio incondicional del gobierno.
Siempre las instituciones han sido cercanas al gobierno de turno, pero nunca el servilismo ha sido tan perturbador como ahora. Este esquema que tiene en mente Feijóo y es interesante nace prácticamente fallido por el mismo error en el que suelen caer la mayoría de los colaboradores del presidente del PP: la falta de prudencia, la obsesión por adelantar cómo van las negociaciones, antes incluso de que se hayan iniciado. Ya ocurrió tiempo atrás, cuando buscaban acuerdos para gobiernos regionales con Vox y, antes de sentarse, ya difundía el PP qué condiciones previas imponía; en alguna otra ocasión también desveló antes de tiempo algunas negociaciones que llevaba con el propio PSOE. No aprenden. Feijóo tendría que hacer una reflexión sobre el comportamiento de varias de sus personas de confianza.
Obsesionadas por dar un titular, hacen favores al sanchismo porque pasan a segundo plano importantes noticias que demostrarían las muchas fechorías y corruptelas que se han producido en el entorno de Sánchez, que incluyen vergonzosas operaciones que huelen de lejos a ilegalidad y uso desmedido de dinero público para pagar a personas dispuestas a bailar el agua al gobierno. En lugar de eso, los titulares se los llevan las reacciones de los posibles socios para apoyar la moción de censura, reacciones en las que el PP no sale bien parado, porque se suceden los desmentidos o incluso las descalificaciones de PNV y Junts a la operación política para desbancar a Sánchez de Moncloa. Operación que justifica la moción en la corrupción de personas de su entorno, lo mismo que hizo Sánchez con la moción que presentó contra la corrupción de Rajoy. Con la diferencia de que los sanchistas, con su jefe a la cabeza, se movieron con la obligada prudencia, con cautela. Cómo se hacen las cosas cuando son importantes. Y en política, aún más.