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Cartas al director

La educación en el Metro

Los que nacimos en los años 50 y 60 aprendimos a leer en el Metro con nuestros padres, recitando las estaciones según llegábamos a estas. Memorizábamos la siguiente y lo comprobamos jugando con nuestros hermanos y amigos. Otro juego, un poco temerario era mantenerse en pie sin agarrarse a ninguna barra arriesgándonos a una buena caída manteniendo el equilibrio. También hacíamos gimnasia en las barras perpendiculares y en las paralelas aquellos que tenían la suerte de que sus padres con buen humor los auparan hasta llegar a ellas. Pero esto no era muy frecuente porque los padres de aquella época estaban obsesionados por que los hijos no molestaran a los demás viajeros, ni llamaran si quiera la atención. No podías hablar muy alto o movernos demasiado.

Pero también aprendíamos urbanidad y educación leyendo las consignas que figuraban dentro y fuera de los trenes. Las había muy prácticas como «Cuidado de no introducir el pie entre coche y andén», pero las más instructivas eran las que se referían a mejorar la circulación de los viandantes en los trenes y los pasillos y escaleras como «Circulen por su derecha». Mi preferida era la que coronaba las puertas de los vagones por dentro y por fuera de estos: «Antes de entrar dejen salir».

Esta consigna me ha acompañado durante toda mi vida y me ha sido muy útil cuando me ha tocado decidir quién pasaba antes por una puerta, estando yo a uno de los lados.

Quizás hoy en día el metropolitano debería plantearse el volver a colocar en los trenes esta consigna, a juzgar por lo difícil que supone intentar salir de un vagón cuando el andén está lleno en las horas puntas.

Pablo González-Pola de la Granja

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