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Cartas al director

Honestidad de quita y pon

Vivimos en una sociedad hipócrita y, sí, creo que puedo afirmarlo porque la primera muestra de ello surge en cuanto se menciona este asunto. Decimos tener unos principios que solo defendemos cuando nos interesa. Ahora tenemos un ejemplo muy claro: nos encontramos bajo el mandato de un gobierno que accedió al poder basándose en la integridad de quien no roba a los españoles. Sin embargo, últimamente no hacemos más que conocer casos de corrupción a su alrededor. ¿Y lo peor? Que hay quienes aún defienden a estos políticos; personas que, pese a exigir, entre otras cosas, un reparto equitativo de la riqueza, parecen esquivar el hecho de que sus representantes se han aprovechado de todos nosotros. ¿Dónde está aquí la coherencia de su discurso? ¿O es que únicamente importa la honestidad cuando atenta en su contra?

No sé cuál va a ser el desenlace de esta investigación judicial, pero sí tengo claro que expone una realidad que no estamos dispuestos a asumir. Hay corrupción cerca del Gobierno y algunos siguen defendiéndolo.

Nos enfurece el engaño, pero somos mucho más indulgentes cuando el implicado es de los «nuestros». Lo preocupante no es solo el delito, sino nuestra tendencia a juzgarlos de forma distinta según quién los protagonice.

Porque, al final, si solo nos indigna la corrupción cuando afecta al adversario, el problema, quizá, no esté únicamente en los políticos.

María Torre Moral

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