Cartas al director
El desafío de la cohesión
Dos titulares: «La población extranjera crece 20 veces más rápido que la española en 2025», «España roza los 50 millones de habitantes de los que más de 10 millones son de origen extranjero» y un reto, un reto vertebrador, un reto de cohesión que afecta directamente a nuestra identidad, la sostenibilidad de nuestro Estado del bienestar y la paz social.
Como se demostró en Europa en el siglo XX, la inmigración ordenada es una herramienta económica valiosa, sin embargo, lo que está ocurriendo en España es de tal magnitud que exige una reflexión profunda sobre la capacidad de absorción de nuestras estructuras: Educación, servicios sociales y en particular nuestra sanidad ya muestran signos de saturación crónica. No se trata de cerrar fronteras con hostilidad, sino de gestionar adecuadamente los flujos migratorios bajo la premisa de la legalidad y la asimilación cultural.
Es urgente diseñar políticas demográficas integrales que incentiven e impulsen la natalidad nacional, ya que el número de nacidos en España ha disminuido y nuestro crecimiento poblacional se debe al incremento de personas nacidas en el extranjero, y ordenen los flujos migratorios según las necesidades reales del mercado laboral. No sirve el clasismo discriminador disfrazado de «buenismo»: ¡Que entren los que quieran! ¡Necesitamos mano de obra! y luego… ya trabajarán en lo que no quieran los españoles. Ni la ceguera de la propaganda «multicultural»: ¡No importa su lengua, religión, usos y costumbres! Olvidando que el futuro de España depende de su capacidad para cohesionar esta nueva realidad social sin desdibujar la extraordinaria herencia histórica que nos define como nación.