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Cartas al director

El caso García-Page

Don Emiliano García-Page es, desde 2015, presidente de Castilla-La Mancha, (gracias al inestimable pacto con Podemos). Y pertenece al Comité Federal del PSOE. Un peso pesado del partido.

Su característica más notable es la de manifestar públicamente su desacuerdo con las directrices políticas del actual gobierno nacional, PSOE y SUMAR.

Dada la deriva errática del gobierno, parece que don Emiliano muestra ser una persona inteligente. Hasta aquí, bien…, pero, ¿hay más? Pues no, todo queda en eso, palabras. Y así, hasta las próximas declaraciones que irán en el mismo sentido.

En la España actual, el problema de la política no es que las cosas sucedan, si no que no tengan consecuencia. ¡Y mira que pasan atrocidades!

Pero la actitud del señor García-Page no es original. Quizá él no sepa que el escritor Fernando Díaz-Plaja, publicó en 1971, el libro titulado «Cuentos crueles», en el que ya se hablaba de don Emiliano. Eso sí, con otro nombre: el Licenciado González.

Érase que se era un país donde un personaje era el único que podía criticar públicamente al dictador, el general López Rienda. El Licenciado estaba orgulloso porque, decía: «Me teme porque sabe que yo no tolero las injusticias, la opresión…»

Pero un buen amigo le desvela que: «Lo que ocurre es que usted le conviene como símbolo». Símbolo de una teórica libertad inexistente.

La revelación le cayó como ducha de agua fría. Hasta entonces había sentido la pequeña ilusión de ser el portavoz de sus oprimidos ciudadanos, de ser el único a quien permitían -por temor, creía- manifestar sus ideas.

Para resumir el desenlace, diré que el licenciado se le ocurre la idea de suicidarse en directo en su programa de radio. Y, en el día de autos, empezó el programa como todos los días: denunciando los negocios sucios, problemas sin resolver, inmoralidades administrativas, etcétera. En fin, lo de todos los días.

Pero con la voz, en un tono dramático, siguió: «…Y ahora quiero que despierten todos del letargo… -no quisieron creerme cuando dije que el tirano nos llevaba a la ruina… El tiro que oirán es la señal de mi muerte… ¡muero para que ustedes vivan!»

En fin, se oye el tiro, una bala al corazón, desconcierto en la cabina de control, emisora con el personal desquiciado: Se ha matado. ¿Cuáles fueron sus últimas palabras?

El encargado del control puso en marcha lo grabado, y lo último que se oyó, fue: «…quiero que despierten». Y silencio.

El empleado dijo: «He cortado aquí porque se salía de tiempo y yo tenía que conectar con el parte meteorológico».

Y no sé por qué, pero yo me acordé del señor García-page, y aunque no me gustaría que acabase como el Licenciado, sí me gustaría que aclarase algunas dudas:

1) ¿Está el PSOE/Gobierno usando al señor García-Page como pantalla para disimular el pensamiento único obligatorio?

2) ¿Está al tanto el señor García-Page de este plan? Porque si lo está, sería corresponsable de la trama.

3) O, por el contrario, el señor García-Page, como el licenciado del cuento, piensa que es un abanderado contra la injusticia de su propio Gobierno/ partido?

Acuérdense de este escrito cuando explote el «Caso García-Page»

Santiago Díaz-Pache Montenegro

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