Cartas al director
Ceuta, Sánchez y Marruecos
Con toda seguridad, estos tres nombres, van a marcar el futuro de la historia de España del Siglo XXI, y desgraciadamente para muy mal. La crisis política abierta tras la invasión marroquí, tiene unos condicionantes bastante bien definidos, y que no dejan lugar a dudas. Los Servicios de inteligencia marroquíes, como los de todos los países gobernados por tiranos, tienen una demostrada eficacia, porque de su gestión depende el control de su población, por lo que no cabe la menor duda de que esta invasión ha sido promovida por Marruecos. 100.000 personas no se juntan en la frontera sin una logística de alto nivel, con o sin la ayuda de las redes sociales.
El CNI español tuvo información de la marabunta humana que se avecinaba, confirmado por la ministra de Defensa, Margarita Robles, pero el gobierno de Sánchez, ignoró esta información, porque de ningún modo se atreve a enfrentarse al Rey de Marruecos, que, al parecer, posee datos muy comprometedores para nuestro presidente. Ya en su momento, y sin ningún tipo de explicación al Congreso, Sánchez echó a pique la posición de España, con respecto al Sahara.
Tampoco a Marruecos le conviene que Sánchez desaparezca del mapa político español, porque sabe que si la derecha llega al poder, con toda seguridad su chantaje se quedará sin efecto. Por lo tanto, esta operación de Ceuta, de momento, es solo un aviso a España, de que sin disparar un tiro, Marruecos puede conquistar Ceuta y Melilla cuando quiera (Canarias, más adelante), además, con el visto bueno de los EE.UU. y de Francia. Por lo tanto, lo único que España puede hacer para salvar dignamente esta situación, es declarar el Estado de Excepción, devolver la totalidad de invasores a Marruecos (que es por donde entraron), reforzar nuestra frontera con construcciones más eficientes, ante posibles nuevas oleadas, y aumentar el destacamento militar. Si no lo hace, ya sabemos que antes o después, Ceuta y Melilla dejarán de ser españolas.