Cartas al director
Von der Leyen, Sánchez y Negreira
Estos tres personajes tienen algo en común muy interesante. Y es que, cuando las cosas no salen como desean, cambian las reglas del juego a mitad de partido; algo así como si un árbitro decidiera, a los 15 minutos de partido, que despejar de cabeza, a partir de ese momento, es penalti.
Los tres mienten o, quizás, cambian de opinión, pero siempre quieren salirse con la suya. Es lo que ocurre con la llamada ley de nietos: si no los dejamos votar ahora, no somos democráticos. Y si un partido que no gusta gana unas elecciones, pues se le suspende. Pura democracia. De Pedro nunca se acaba de aprender.