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en primera líneaAlejandro Espinosa Solana

Un enemigo bárbaro, caprichoso y chantajista a la toma de Ceuta y Melilla

Mientras sigamos luchando contra enemigos sin escrúpulos con nuestras armas legales garantistas que nos dimos cuando éramos una sociedad homogénea, sin millones de elementos subversivos dentro de casa que ya ostentan nuestra nacionalidad, nos pasará como con la última sentencia del TS

El Gobierno y el Rey de Marruecos han vuelto a poner en riesgo la vida de decenas de miles de sus nacionales, también familias con niños, por el vil capricho de su expansionismo. O peor aún: porque Sánchez haya visitado Argelia para intentar normalizar nuestras relaciones bilaterales tras haber abandonado a los saharauis por enésima vez en 2022. Esas autoridades alauíes no saben ni quieren alimentar a su pueblo, ni crear las condiciones para una vida y futuro digno de sus compatriotas, pero reclaman más territorio para adueñarse en España, Argelia y Mauritania. Además del Sáhara ya expoliado. En Marruecos no hay trabajo ni unos mínimos salarios; las parturientas mueren en sus hospitales mientras se construyen fantasiosas infraestructuras para acoger el Mundial, y las autoridades reprimen brutalmente cualquier justa protesta. El Parlamento Europeo ya condenó en 2021 la instrumentalización de sus compatriotas por el gobierno marroquí, pero este respondió que era un asunto interno suyo. Con este tipo de gente lidiamos.

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El Debate (Asistido por IA)

Han debido llegar irregularmente a España unos 60.000 marroquíes en unos pocos días, sobre todo a partir del jueves 30 de julio. Las imágenes que veíamos eran dantescas: filas de miles y miles de personas por toda la ciudad de Castillejos esperando para atravesar cómodamente a pie el espolón que separa ambos países. Hasta lanchas de la Guardia Civil en las que no cabía un alma más, recogiéndolos en el agua y llevándolos a la playa en Ceuta. Cuando llegaban a nuestro territorio, declaraban a la prensa: «¡Viva España!», «¡No Marruecos!». Pronto se les olvida ese entusiasmo y aparente agradecimiento. En España hay más de 1.100.000 marroquíes, que representan alrededor del 2 % de nuestra población. Pero suponen el 10 % de nuestros presos; el 7,6 % de los delitos sexuales; el 8,8 % de los delitos de odio… Estadísticas oficiales de la Ertzaintza y de los Mossos, así como informes de la Policía Municipal de Bilbao, de la de Barcelona y de la Foral en Navarra, atribuyen a los magrebíes alrededor de un 65-68 % de las detenciones por delitos, aún hasta un 75-80 % en los más graves, como violaciones y robos con violencia. Los menas en España rondan entre los 15.000 y 18.000, de los que un 70 % son marroquíes. Suponen un gasto al erario público cercano a los mil millones de euros anuales, sin contar sus fechorías, estropicios, robos, motines, incendios y violaciones. Un 40 % de los beneficiarios de la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) vasca son extranjeros, la mayoría magrebíes. Los fraudes en empadronamientos y denuncias falsas de violencia machista para obtener la residencia y otros beneficios a cargo de la Seguridad Social son protagonizados muchas veces por magrebíes y otros africanos. Los marroquíes son los extranjeros que menos cotizan en España: entre un 22 % y un 39 %, muy por debajo de colombianos, venezolanos, ecuatorianos, peruanos, europeos, … Sin embargo, durante bastante más de una década han liderado muy de lejos la obtención de nuestra nacionalidad. Todas estas cifras no difieren de lo que es la tónica general en el resto de países europeos que acogen desde hace décadas a musulmanes magrebíes, de Oriente Medio o sudasiáticos.

Hace pocos días, Dolors Agustí, de 75 años, murió presa de varios botellazos cuando paseaba a su perro en Soses (Lérida) a manos de un marroquí de 18 años para robarla. Hace unos días, otro magrebí de 29 años robaba una furgoneta en Pamplona y la conducía borracho y sin carnet, arrollando a varias personas. Fue detenido y puesto en libertad con cargos, pero al día siguiente fue vuelto a detener en el casco viejo por atentado contra la autoridad y un posible robo con violencia. También hace dos o tres días en Valencia un argelino de 26 años, Said L., golpeó salvajemente a patadas la cabeza de Arturo, de 47, quien tuvo que ser ingresado en coma en el hospital La Fe. Estaba a la espera de un trasplante de riñón. Los musulmanes en España alcanzan los 2,5 o 3 millones, y suponen un 5 % de nuestra población. Se han multiplicado por diez en los últimos treinta años. Según un reciente estudio de CEU-Cefas, ostentan la tasa de paro más alta, y las más bajas de ocupación y de afiliación a la Seguridad Social, en especial en el caso de las mujeres. También ostentan tasas más altas de beneficiarios de subsidios y prestaciones no contributivas que españoles y el resto de inmigrantes. No es nada diferente a lo que ocurre en Francia, Gran Bretaña, Bélgica, Alemania, Países Bajos, Suecia, Noruega, Dinamarca, … Hace muy pocos días, un hombre apuñalaba en la Puerta de Clichy (París) a tres mujeres, una de ellas embarazada, y confesaba a la Policía que Alá le había pedido que lo hiciese. En Berlín, un ciudadano alemán de 21 años y ascendencia libanesa atropellaba a una multitud durante la celebración del Orgullo Gay, dejando un muerto y 29 heridos. Agresiones homófobas, mezquitas salafistas, matrimonios forzosos de menores, poligamia, antisemitismo, guetos, islamización, yihadismo, tráfico de drogas en el Estrecho amparado por las autoridades marroquíes, delincuencia y violaciones, ocupación… todo lo abordaré rigurosamente en mi próximo libro sobre la inmigración musulmana en España.

Cuando supimos que Marruecos había espiado el teléfono de Sánchez, alguna prensa francófona publicó que en él había información sobre posibles negocios turbios de Begoña en África. Siempre he pensado si la inquina hacia Israel de quien encubre todos los asuntos de corrupción que le rodean con solo tres argumentaciones: fango, bulos y fachas con toga, no tendrá algo que ver con todo aquel asunto, y los hebreos hayan ayudado a destapar solapadamente parte de su corrupción. Como quiera que fuese, los españoles no nos merecemos un gobierno incapaz y sumiso, alguno de cuyos ministros asistieron a la Fiesta del Trono en la embajada alauí de Madrid en plena invasión de Ceuta.

Mientras sigamos luchando contra enemigos sin escrúpulos con nuestras armas legales garantistas que nos dimos cuando éramos una sociedad homogénea, sin millones de elementos subversivos dentro de casa que ya ostentan nuestra nacionalidad, nos pasará como con la última sentencia del TS. Ceuta y Melilla en manos del moro.

  • Alejandro Espinosa Solana es el autor del libro ‘Hacia una Europa Islamizada’ (SND Editores)
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