Da la sensación de que el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible se queda sin cobertura (telefónica) cada vez que hay un percance en los trenes. Tan locuaz que es para comentar la política y qué tímido se vuelve cuando los trenes fallan. Solo un dato: el número de pasajeros ha crecido un 77 %; sin embargo, los ingresos medios han caído un 35 %. Todo un ejemplo de mala gestión.
El Papa ha pedido, con motivo del 80º aniversario de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki que su devastación «sirva de advertencia universal contra el daño causado por la guerra, y en particular por las armas nucleares». «En nuestro tiempo de crecientes tensiones y conflictos globales, Hiroshima y Nagasaki permanecen como 'símbolos de memoria' que nos instan a rechazar la ilusión de seguridad fundada en la destrucción mutua asegurada», ha reflexionado el Santo Padre.