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15 de abril de 2024

TribunaSayde Chaling-Chong García

En la España del Siglo XXI se persigue a los judíos

Lo más terrible es que se ha suspendido un festival de cine gracias a las presiones de una organización que es cómplice del terrorismo de Hamás, y nadie ha reaccionado con la contundencia que merece, que en pleno siglo XXI

Actualizada 01:30

Desde los lamentables acontecimientos del 7 de octubre de 2023 en Israel, actos deleznables ejecutados por la banda terrorista Hamás, he estado aplicadísimo, sobre todo porque resulta que conozco a muchas personas que son de origen judío, y ciertamente fue brutal lo ocurrido, algunas voces de peso denominan esos tristes acontecimientos como el «11-S israelí», de hecho, como muchos recordaréis, ya escribí un anterior artículo dándole la razón a la embajadora de Israel en España, cuando como representante de esa nación, le tocó defender el honor de su pueblo ante varios ataques orquestados desde el mismísimo Gobierno de España.
Pues resulta que Barcelona pretendía acoger el Festival de cine SERET los días 15 y 18 de febrero, un festival que va por su decimotercera edición a nivel mundial, y en esta ocasión la ciudad condal era la sede de dicho encuentro cultural. Les confieso que dudé sobre la posibilidad de que este festival se pudiese llevar a cabo, precisamente por la animadversión que hay en Barcelona contra Israel, estamos hablando de una beligerancia que se financia con nuestros impuestos, desde el Parlamento de Cataluña y el Ayuntamiento de Barcelona, y con este panorama preferí callarme para no ser pájaro de mal agüero.
El festival de cine SERET se organizaba en los «Cines Girona» donde también en próximas fechas se va hacer una festival de cine iraní, y según tengo entendido no de cine iraní en contra de los ayatolás, festivales en el que en alguna ocasión he estado y he podido ver películas como Taxi Teherán de Jafar Panahi, una película que refleja las añoranzas de libertad de los iraníes, más allá de ese poder autoritario que los controla con mano de hierro, el festival de cine iraní en BCN parece que es en favor de los autores intelectuales de lo del 7 de octubre de 2023 en Israel, así es Barcelona, la ciudad decadente, separatista, socialista y comunista que se pone del lado de los victimarios y no de las víctimas. El boicot al festival de cine israelí lo impulso una entidad que es cercana a los comunistas de Colau, y que se llama BDS siglas en ingles de (Boicot, Desinversiones y Sanciones), y según su página web son en Barcelona: «La más amplia coalición de la sociedad civil palestina que trabaja para liderar y apoyar el movimiento BDS por los derechos palestinos». O más potable, la organización que en Barcelona se dedica a blanquear a Hamás, y promover todas las acciones contra el estado de Israel en Cataluña, incluido el reciente rompimiento del hermanamiento entre Telaviv y Barcelona, hermanamiento que el actual alcalde socialista ha retomado, pero no impulsado por el sentido común, sino para congraciarse con una parte de la comunidad que considero son imbéciles, porque el actual alcalde era teniente de alcalde del anterior Gobierno, y estuvo súper de acuerdo con todo lo que promovió Colau contra Israel. El BDS es la misma entidad que promovió en el Parlamento de Cataluña acciones contra Israel, y entonces Barcelona se nos va pareciendo cada día más a La Habana, y así nos va, qué España tan bonita nos está quedando.
Lo más terrible es que se ha suspendido un festival de cine gracias a las presiones de una organización que es cómplice del terrorismo de Hamás, y nadie ha reaccionado con la contundencia que merece, que en pleno siglo XXI en una ciudad europea, al más puro estilo iraní, cubano, venezolano, o la España de Franco, se censuren festivales por no ser de la corriente ideológica que tiene que ser para algunos, es peligrosísimo, hoy son películas israelíes y mañana serán películas cristianas, documentales científicos, o como ha pasado, un homenaje a Cervantes que acabó en disturbios, repito, un homenaje Cervantes. Agregar que esta presión no solamente fue a nivel de organizaciones, sino que se vivió un matonismo al más puro estilo de la noche de los cristales rotos, se llegó a amenazar con hacerle daño a los familiares de los empleados y dueños del cine.
Lo más curioso del tema es que el nivel de cierre mental de una parte de comunidad judía en Barcelona no les permite ver más allá de sus narices, y hacen el comunicado de lo ocurrido en Barcelona en Catalán, que ojo, no tengo nada en contra de ese idioma, pero la comunidad judía de Barcelona pertenece a la comunidad judía española, europea, y del mundo, con lo cual, una cuestión de esta gravedad debería ser como mínimo comunicado en inglés, en hebreo y español, y así lo recomendé en su espacio en X, y en vez de agradecer vinieron algunos descerebrados a atacarme diciéndome que «era un problema entre catalanes» como si Israel estuviese en Gerona, haciendo gala de un síndrome de Estocolmo brutal, porque son los defensores a muerte del catalán los que están asesinando la lengua por convertirla en arma política, y más de la mitad de los separatistas, en conjunción con comunistas y socialistas, son los que están atacando negocios, cerrando festivales de cines, y promoviendo un odio sin precedentes contra Israel y su comunidad en Cataluña, las calles de Barcelona, otras ciudades y pueblos de Cataluña, están copados de pancartas, pegatinas, pintadas y todo tipo de propaganda contra Israel, y 20 ayuntamientos de Cataluña entre ellos el de Barcelona, Lérida y Gerona, están favor del boicot a Israel, además la red de exclusión, tiene un mapa interactivo denominado Mapa ELAI (Espacios Libres de Apartheid Israelí), donde 80 ayuntamientos de toda España entre ellos Rivas-VaciaMadrid, o el Parlamento de Navarra, la Diputación de Sevilla y Valencia. Además de cientos de negocios, asociaciones, y variadas entidades promueven el boicot a Israel, y su comunidad en España y nadie hace nada. Igualmente por mis amigos y conocidos judíos que viven en Cataluña, y que no son catetos, ni separatistas, escribo este artículo porque algo de esta gravedad merece ser denunciado en español, y otros idiomas.
  • Sayde Chaling-Chong García es periodista hispano-cubano
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